Entre los amigos fervientes está la Cámara de Comercio Norteamericana y sus filiales en América Latina, que quieren que sus productos entren sin aranceles.
Se oponen los grupos de textiles y de confección.
Entre ellos la Asociación Americana de Ropa y Calzado (AAFA); la Federación Nacional de Vendedores al Detalle (NRF); la Asociación de Fabricantes de Calcetines y Medias (THA) y la Asociación de Importadores de Textiles (USA-ITA).
Otro punto de vista tiene el ministro del Comex, Alberto Trejos, pues considera que la fortaleza textil de Estados Unidos puede complementarse con la de Centroamérica, para competir con el mismo “enemigo”, que es Asia, donde la mano de obra es muy barata.
Además como enemigos potenciales se cuenta la Federación Americana de Trabajo y el Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) y el Sindicato de Empleados del Tejido, Industriales y Textiles (UNITE!), los que en forma conjunta se quejaron de la restricción a las libertades sindicales que hace Costa Rica; de las limitaciones a las convenciones colectivas en El Salvador, a los los problemas de violencia e impunidad en Guatemala y la violación al Código de Trabajo en Honduras.