Por César Muñoz Acebes
Yakarta, 23 may (EFE).- El Banco Mundial (BM) está teniendo que defenderse de acusaciones de malversación de fondos de hasta 100.000 millones de dólares a nivel mundial, a pesar de que se define a sí mismo como un "líder" en la lucha contra la corrupción.
El origen de estas alegaciones es Indonesia, donde en 1996 y 1997, los últimos años del régimen del dictador Suharto, el BM pidió a sus empleados que estimasen el porcentaje del presupuesto de sus proyectos que nunca llegaba a su destino.
Su respuesta fue el 30 por ciento, un resultado que causó gran controversia cuando se filtró fuera de la institución.
El tema ha vuelto a la actualidad porque el Senado de Estados Unidos ha lanzado una investigación sobre el dinero del BM y otros organismos de ayuda internacional que en lugar de combatir la pobreza engorda los bolsillos de unos pocos.
Las pérdidas al final no son de estas instituciones, sino de los ciudadanos de los países que reciben los préstamos, quienes deben amortizarlos.
Jeffrey Winters, de la Northwestern University de EEUU, ha calculado que desde que el Banco Mundial comenzó a otorgar créditos en 1946, 100.000 millones de dólares de sus fondos han sido desviados ilegalmente.
No obstante, Andrew Steers, director de las operaciones del BM en Indonesia, afirmó a un pequeño grupo de periodistas que la estimación de Winters "no tiene ninguna credibilidad", pues para llegar a ella asumió que la institución ha perdido en todas las naciones lo mismo que en este país asiático durante los 90.
"Comparar la Indonesia de Suharto con el resto del mundo es francamente insultante para otros países", recalcó.
Steers se negó a calcular qué porcentaje de los fondos del Banco Mundial desaparecen por la corrupción, pero señaló que "ciertamente no creo que sea el 30 por ciento" en Indonesia.
Victor Bottini, director del Proyecto de Desarrollo Kecamatan (PPK, en indonesio), con un presupuesto de más de 1.100 millones de dólares de 1998 a 2008, calcula que entre un 5 y un 10 por ciento de los fondos de este programa son desviados.
El Banco Mundial presenta el PPK como un proyecto modelo contra la corrupción, ya que envía directamente a más de 28.000 pueblos indonesios dinero para pequeñas infraestructuras y microcréditos, y son los mismos habitantes los que gestionan los fondos, en lugar de que los políticos o la administración estatal.
En otros programas del Banco que proveen financiación a los ministerios y agencias del estado la corrupción es probablemente mucho mayor.
"No creo que el Banco Mundial haya hecho un esfuerzo serio para combatir la corrupción", dijo a EFE Hamid Basyaib, un experto en este tema del Instituto de la Libertad, un centro de estudios políticos independiente en Yakarta.
"Hay un montón de palabras, pero no acciones reales", añadió.
El Banco Mundial ha rechazado de plano las críticas de Winters y del presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, el republicano Richard Lugar, quien ha declarado que varios cálculos colocan la cifra de fondos perdidos entre 26.000 millones y 130.000 millones de dólares desde 1946.
Sin embargo, la atención pública al manejo de sus fondos ha motivado cambios en su cultura.
La institución prácticamente suspendió sus operaciones en Indonesia tras la divulgación a finales de la década de 1990 del posible desvío del 30 por ciento de sus fondos.
Ahora todos sus proyectos aquí cuentan con un plan anticorrupción y existe una comisión interna que investiga transacciones sospechosas.
Además, desde 1999 el BM ha prohibido a más de 180 empresas recibir contratos en todo el mundo -aunque la mayoría en Indonesia- y está investigando alegaciones de malversación de fondos en proyectos suyos, incluyendo la presa Yacyreta, en la frontera entre Argentina y Paraguay, y el plan hidrográfico de Lesoto (Sudáfrica).
"Se ha producido un gran cambio psicológico", explicó Steers. Ahora el organismo ve la corrupción "como un obstáculo al desarrollo. Algo que no se esconde debajo de la alfombra. Al contrario, se saca a la luz".
Basyaib y Winters, uno a cada lado del globo, creen, sin embargo, que al Banco Mundial le falta todavía mucho por mejorar. EFE
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