Esta semana se celebra en Hong Kong la Sexta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
A pesar de la trascendencia de los temas a discutir, las expectativas del evento son bajas dado que la lejanía entre los puntos de negociación de los distintos grupos, hace difícil prever un acuerdo en tan pocos días.
El panorama se complica aún más, dado que un reciente estudio del Banco Mundial ha reducido notablemente las expectativas de las ganancias de culminar exitosamente las negociaciones bajo la llamada Ronda de Doha para el Desarrollo (RDD).
A pesar de que hace dos años, durante la V Conferencia, el Banco estimó que la conclusión de la Ronda generaría ganancias globales de $520.000 millones, y sería capaz de sacar de la pobreza a 144 millones de personas, un estudio más reciente devaluó las expectativas de ganancias globales a $96.000 millones (de los que $16.000 millones irían a países en desarrollo), y a 6,2 millones el número de personas que dejarán de ser pobres.
La razón de cambios tan grandes en los resultados, es una mejor medición de la realidad comercial actual.
El "año base" del modelo utilizado por el Banco fue actualizado al pasar de 1997 al 2001. Esto significó cambios importantes como la incorporación de China a la OMC, la expansión de la Unión Europea, la expiración del Acuerdo sobre textiles y vestido, y la adición de información más detallada sobre los aproximadamente 300 acuerdos comerciales preferenciales regionales y bilaterales.
¿Significa esto que un acuerdo amplio en la OMC no es valioso? La respuesta es negativa. Como ha dicho el experto Jagdish Bhagwati, el estancamiento en las negociaciones de la OMC ha favorecido la proliferación de acuerdos preferenciales regionales y bilaterales, que erosionan las preferencias obtenidas bajo la OMC, y complican las reglas comerciales mundiales. Adicionalmente, algunos países ricos aprovechan su mayor fortaleza en negociaciones de este tipo para imponer agendas y temas que no lograrían imponer a nivel de la OMC.
Sin embargo, es importante poner las cosas en su debida dimensión e identificar los elementos clave para sacar el mayor provecho de la Ronda.
Por ejemplo, el estudio del Banco estima que, distinto de la creencia generalizada de que la eliminación de los subsidios arreglarían los problemas de los agricultores de países en desarrollo, el 90% de las ganancias del comercio de bienes de la Ronda provendría de reducciones en los aranceles a bienes agroindustriales de los países ricos.
Países que son exportadores netos de productos agroindustriales, como es el caso de Costa Rica, son los que se verían mayormente beneficiados con la exitosa conclusión de la RDD.