
Las manos que acomodarán los huesos de su espalda deben ser de un profesional reconocido por la Universidad de Costa Rica (UCR) con el grado de licenciatura en Quiropráctica.
Esa es la recomendación que hacen tanto el Colegio de Médicos de Costa Rica como una experta en ese campo.
Se calcula que en Costa Rica más de 35 personas ofrecen servicios de esa naturaleza; sin embargo, únicamente 15 están reconocidas por la UCR, y solo una por el Colegio de Médicos.
Para la especialista Yolanda Camacho, la mala posición de la columna vertebral daña los nervios. El sistema nervioso recorre todo el cuerpo y puede causar problemas dolorosos.
Con las manos, los quiroprácticos ajustan la columna sin utilizar medicamentos.
En Costa Rica, el empleo de las manos para corregir algunas dolencias no es nuevo.
"Sobadores". En muchas comunidades es frecuente encontrar "sobadores" o personas que ofrecen dar masajes para aliviar ciertos dolores y problemas en los huesos. No obstante, los expertos afirmaron que a veces causan daños irreversibles en la columna y el cuello.
Yolanda Camacho, de Vida Quiropráctica de Costa Rica, es la única profesional reconocida en el país por el Colegio de Médicos.
Ella indicó que aquí solo trabajan dos quiroprácticos costarricenses; los demás son extranjeros, principalmente de Estados Unidos y Canadá, donde existen escuelas y universidades que se dedican a la enseñanza de esta técnica.
El quiropráctico Sahin Ravery explicó que, para ingresar a alguna de esas universidades o escuelas, es necesario contar con el título de bachiller de secundaria.
Quienes estudian esa disciplina durante más de cuatro años deben presentar su título ante el Consejo Nacional de Rectores y la Escuela de Educación Física de la UCR, para que sea reconocido en el país.
Arturo Robles Arias, presidente del Colegio de Médicos, destacó que hace siete años se aprobó una ley para crear el Colegio de Quiroprácticos, pero este aún no existe.
Robles pidió a los quiroprácticos asociarse al Colegio de Médicos, y, a los usuarios de la Quiropráctica ser exigentes a la hora de solicitar credenciales al especialista.