Washington. Estados Unidos impuso ayer aranceles de hasta 30 por ciento a una serie de importaciones de acero para respaldar a la alicaída industria doméstica, en lo que podría ser el inicio de una guerra comercial con los principales productores de acero del mundo.
"Este alivio ayudará a los trabajadores acereros, a las comunidades que dependen del acero, y a que la industria del acero se ajuste sin dañar nuestra economía", dijo el presidente, George W. Bush, en un comunicado en el que dio a conocer los aranceles a 10 productos derivados del acero.
Los aranceles, que van del 8 al 30 por ciento y que entrarán en vigencia el 20 de marzo, incluyen las importaciones de acero plano enrollado y otras de países como Brasil, Corea del Sur, Japón, Rusia, Alemania, Turquía, Francia, China, Australia y Holanda.
Los aranceles estarán en vigencia durante tres años y Argentina quedó excluida de la medida, al igual que México y Canadá, socios de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Europa acusa
La Unión Europea (UE) anunció anoche que presentará una demanda ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).
"Por supuesto, la Unión Europea va a interponer una demanda inmediatamente en Ginebra contra esta clara violación de las reglas de la OMC y tomaremos todas las medidas que sean necesarias para salvaguardar nuestro propio mercado", declaró Pascal Lamy, comisario europeo de Comercio.
"La decisión de Estados Unidos de volver a la vía del proteccionismo es un enorme paso hacia atrás para el sistema comercial mundial", consideró Lamy.
La industria siderúrgica europea podría perder cuatro millones de toneladas de exportaciones a Estados Unidos y un total de 16 millones de toneladas de exportaciones indirectas a causa de esa única decisión, según la Comisión.
Eso sí, el plan arancelario se quedó corto con respecto a las demandas que hizo la industria acerera estadounidense de imponer aranceles generales del 40 por ciento y vigentes durante cuatro años.