Después de hacer tres pagos por un total de ¢69.000 en la tienda Arquevi, en San José centro, para llevarse un equipo de sonido, Gerson Hidalgo Gutiérrez optó por reclamar la devolución del dinero, pues descubrió un desperfecto en el aparato.
A principios de junio pasado Gerson Hidalgo, empleado de una venta de pollos frente al Mercado Central, quien tiene 16 años de edad y vive en Hatillo 6, quiso retirar el equipo de sonido Samsung que había apartado meses atrás. Sin embargo, al probarlo, tanto él como la persona que lo atendió se dieron cuenta de que el lector óptico para discos compactos no funcionaba.
Ante esa situación, en el local le mostraron otro de mejor calidad con un valor de ¢110.000, aunque se lo ofrecieron en ¢79.000 por estar en exhibición, pero no aceptó ya que tenía algunos rayones y golpes, según explicó.
Comentó que le dijeron que pasara en los próximos días a retirar el cheque, pero, en las seis ocasiones que fue a la tienda, en tres semanas, solo le dijeron que ya estaba listo y únicamente faltaba la firma del gerente, quien se había ido de viaje fuera del país y que, además, no podían dárselo por ser menor de edad.
Entonces decidió presentar la denuncia ante la Comisión Nacional del Consumidor (CNC), el 27 de junio. La audiencia de conciliación se fijó para el 10 de julio, mas no se llevó a cabo porque la empresa aceptó un arreglo vía telefónica y se comprometió a entregar el cheque.
La administradora de la tienda, Emérita Vargas, explicó que el joven no se llevó el primer equipo de sonido porque la empresa tiene como política no permitir que un aparato dañado salga de la tienda.
Olga Ruiz, ejecutiva comercial de Arquevi, dijo que la entrega del cheque se atrasó porque quien debía firmarlo estaba efectivamente fuera del país. Agregó que siempre procuran resolver las quejas con el cliente antes de acudir a otras instancias.