Un contrabando de artículos domésticos (menaje), que venían de Estados Unidos en 29 contenedores, con un valor de ¢300 millones, fue descubierto por autoridades del Ministerio de Hacienda, quienes acusaron ante el Ministerio Público a tres personas como presuntos responsables.
La mercadería fue enviada por costarricenses radicados en aquel país a sus parientes ticos. Para hacerla llegar acá, contrataron una compañía de encomiendas, pagaron el transporte y le entregaron el importe correspondiente a los impuestos de ingreso a nuestro país.
No obstante, de acuerdo con los funcionarios de Hacienda, la empresa contratada para el acarreo pretendió engañar al fisco haciendo creer que la mercancía, que entró por Limón, iba en tránsito hacia Nicaragua, por vía terrestre. La realidad es que los artículos se quedaron en territorio nacional y los tributos no se cancelaron.
Los detalles del caso los dieron a conocer ayer el viceministro de Hacienda (encargado de ingresos), Marvin Taylor; el director de la Policía Fiscal, Juan Carlos Gómez; el jefe del Departamento de Control y Fiscalización Aduanera, Omar Jiménez, y el director de la Aduana de Limón, Ricardo Foulkes.
Como supuestos responsables de la irregularidad fueron denunciados, ante el Ministerio Público, Jimmy Barquero Solís y Mario Barquero Solís, dueños de la compañía de encomiendas en Estados Unidos, y Rodolfo Cárdenas Rodríguez, empleado de la Aduana de Peñas Blancas (Guanacaste), quien aparentemente falsificó las boletas de tránsito de los remolques.
Supuestamente, los hermanos Barquero se encargaban de transportar productos desde Norteamérica y enviaban la mercadería a nombre de Darling Ramos Ramos en Nicaragua, con el fin de no pagar sus impuestos en Costa Rica. Sin embargo, los furgones no cruzaban la frontera.
Ramos, en apariencia, siempre ha vivido en Costa Rica; por lo que se supone que también tiene participación en el caso.
Hermetismo
La Nación localizó a Jimmy Barquero en su casa de habitación, en Naranjo, Alajuela, y le consultó sobre la denuncia. Sin embargo, alegó no saber nada del asunto y prefirió no referirse al tema.
Preguntado sobre la participación de su hermano, Mario, dijo no saber de su paradero. "Yo le agradecería que no me preguntara más del asunto pues no le puedo decir nada. Mejor dejemos esto en manos de los abogados", manifestó.
Aunque se le inquirió reiteradamente si tenía una empresa de encomiendas, no quiso responder. Tampoco indicó si ya había contratado a un abogado para su defensa.
Los hermanos Barquero Solís, propietarios de la compañía de encomiendas, son costarricenses y viven aquí.
Juan Carlos Gómez, de la Policía Fiscal, detalló que los contenedores llegaron directamente a Limón. El contrabando fue descubierto luego del allanamiento de una bodega en Naranjo, donde se ocultaba la mercadería. Además, se comprobó que las autoridades nicaragüenses no tenían registro de la entrada de esos furgones.
Por su lado, Omar Jiménez explicó que se logró detectar la entrada de seis cargamentos adicionales, que pretendían ser distribuidos de la misma forma, pero que fueron retenidos en el almacén fiscal Cariari.
Se hicieron intentos por hablar con Cárdenas, pero en la Aduana de Peñas Blancas se informó de que tiene un permiso sin goce de salario y que regresa mañana.