por Mar Marín
La Habana, 6 nov (EFE).- Apenas diez años después de que el gobierno de Fidel Castro despenalizara la tenencia de dólares, Cuba se despide de la moneda estadounidense que, a partir del lunes, se sustituirá por el peso cubano convertible, el llamado "chavito".
La desaparición del dólar como moneda de circulación en Cuba es la respuesta del régimen de La Habana a las "presiones" de Estados Unidos sobre bancos extranjeros para impedir que la isla deposite dólares para hacer frente a sus compromisos comerciales.
A partir del lunes, el peso cubano (un dólar equivale a 26 pesos cubanos en las Casas de Cambio), convivirá con el peso cubano convertible (conocido técnicamente como CUC y popularmente como "chavito"), creado en la década de 1990, de valor igual al dólar y únicamente reconocido en la isla.
El cambio en efectivo del dólar será penalizado con un 10 por ciento a partir del día 14, aunque el resto de las divisas aceptadas en Cuba (euro, franco suizo, libra esterlina y dólar canadiense) podrán cambiarse sin gravamen.
La reacción popular al anuncio de la medida no se hizo esperar, y miles de cubanos acudieron a bancos y Casas de Cambio (Cadecas) para deshacerse de sus dólares.
En sólo unos días, las entidades bancarias recibieron fondos equivalentes a los ingresos de los últimos cuatro años, según datos del Banco Central de Cuba.
El promedio de las ventas netas diarias de dólares de la población a las Cadecas para adquirir pesos cubanos se multiplicó por 72 veces en relación a la media de los últimos diez meses.
La "avalancha" provocó el desabastecimiento de "chavitos" en numerosos puntos de cambio y, ante el nivel de la demanda, el Banco Central aplazó una semana la penalización en el cambio del dólar en efectivo, en principio prevista también a partir del día 8.
El Gobierno, que no ha ofrecido cifras sobre la cuantía de los depósitos ni de los cambios, ha interpretado la respuesta de la población como un "ejemplo de patriotismo, disciplina y confianza en la revolución".
El objetivo de la iniciativa, según el presidente del BCC, Francisco Soberón, es "desincentivar" el uso del dólar en la isla, sin perjudicar a la población.
Sin embargo, los cientos de miles de cubanos que reciben remesas de sus familiares en el exterior -alrededor de un tercio de los once millones de cubanos, según estimaciones extraoficiales- no tienen tan claro el impacto.
Quienes reciban remesas en dólares perderán un diez por ciento si sus familiares no estudian vías para enviar el dinero en cualquiera de las divisas aceptadas sin penalización en Cuba.
Soberón descartó esta semana que la medida implique una caída en las remesas, que cálculos extraoficiales estiman en unos mil millones de dólares anuales, cifra que, de confirmarse, convertiría estos envíos en la principal fuente de ingresos netos de divisas del país.
El presidente del Banco Central rechazó también la posibilidad de que la "desdolarización" pueda acarrear la aparición de un mercado negro de dólares, ya que la tenencia de esta moneda no está penalizada.
Sin embargo, en algunas zonas de afluencia masiva, como los populosos agromercados, en los últimos días han aparecido "cambistas" que llegan a ofrecer hasta 32 pesos cubanos por dólar, cerca de un 20 por ciento más que en las Casas de Cambio.
Algunos analistas consideran que el surgimiento de un mercado negro de dólares es una respuesta casi "natural" a la nueva medida, mientras otros estiman que es una reacción momentánea y que este tipo de actividades paralelas no prosperarán si se mantiene la estabilidad del "chavito".
El Gobierno ha aprovechado la Feria Internacional de La Habana, que concluyó el viernes por la noche, para lanzar un mensaje de confianza a empresarios e inversores extranjeros y asegurar que la medida no afectará a sus relaciones comerciales.
"Confirmamos la seguridad de que las relaciones comerciales y empresariales no serán dañadas en lo absoluto por dicha resolución bancaria", dijo el ministro de Comercio Exterior, Raúl de la Nuez, durante la inauguración de la cita empresarial más importante del país. EFE
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