
El crédito al sector privado continúa perdiendo dinamismo. Mientras tres actividades económicas registran caídas interanuales en el saldo de sus préstamos, otras ocho mantienen tasas positivas, pero a un ritmo menor que meses atrás.
El comportamiento evidencia una pérdida de impulso en el financiamiento de familias y empresas. De acuerdo con cifras del Banco Central de Costa Rica (BCCR), el crecimiento interanual del saldo total del crédito se ha desacelerado durante el último año.
Edna Camacho, asesora económica de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), explicó que el crédito al sector privado se ha ralentizado desde mediados de 2025, pero el ritmo de esa merma se ha acentuado desde febrero de este año.
En febrero de 2026, el saldo total del crédito crecía un 1,31% interanual, muy por debajo del 6,4% registrado en el mismo mes del año anterior. La desaceleración se profundizó en los meses siguientes y, a mayo pasado, el crecimiento fue de apenas un 0,08%.
Con ese último resultado, el saldo del crédito al sector privado se ubicó en ¢25,25 billones.
“Al desagregar la cartera por moneda, el crédito en colones aumentó 3,29%, mientras que el crédito en dólares, expresado en colones, disminuyó 6,54%”, mencionó Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).
Actividades con caídas
El comportamiento agregado también se refleja al analizar el crédito por actividad económica. Aunque ese desglose está disponible únicamente hasta febrero de 2026. Sin embargo, permite identificar cuáles sectores ya muestran una contracción y cuáles mantienen crecimiento.
Según la información, las tres actividades económicas registraron caídas interanuales en el saldo de sus préstamos al segundo mes del año en curso fueron industria, agricultura y pesca.
La industria presentó una caída interanual del 2,44% respecto a febrero del 2025. La agricultura retrocedió un 1,26% y la pesca un 2,61%, de acuerdo con datos del Banco Central.
La Cámara de Bancos e Instituciones Financieras indicó que estos tres sectores han enfrentado retos particulares durante los últimos años.
En la industria, por ejemplo, influye la desaceleración de algunos mercados, el menor dinamismo de la inversión y el encarecimiento de insumos.
“Todo ello puede reducir la demanda de financiamiento o llevar a una mayor prudencia tanto de los clientes como de las entidades financieras al evaluar nuevos proyectos”, indicó la organización.
En el caso de la agricultura y la pesca inciden factores como las condiciones climáticas, la volatilidad de los precios internacionales, el aumento en los costos de producción y la incertidumbre sobre la rentabilidad de algunas actividades.
Ocho actividades aún crecen, pero muestran ralentización
Por su parte, ocho actividades mantienen tasas de crecimiento positivas, aunque inferiores a las observadas meses atrás. Se trata de ganadería, vivienda, construcción, turismo, comercio, servicios, consumo y transporte.
Entre ellas, el mayor crecimiento relativo se registró en el saldo del crédito destinado al turismo, con un incremento interanual del 12,5%, al pasar de ¢653.253 millones a ¢734.610 millones entre febrero de 2025 y 2026.
Este comportamiento podría estar asociado a la apreciación del colón, que durante este período redujo el costo en colones de adquirir dólares para financiar viajes al exterior, mientras que la disminución que experimentó el precio internacional del petróleo contribuyó a abaratar el transporte aéreo.
“Ambos factores pudieron favorecer una mayor demanda de servicios turísticos y, en consecuencia, una mayor necesidad de financiamiento para esta actividad”, comentó la coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la UNA.
En contraste, la vivienda ―la segunda actividad económica con el mayor saldo de crédito― presentó el menor crecimiento entre las actividades que permanecen en terreno positivo con un 0,51%.
De acuerdo con datos del Banco Central, el saldo pasó de ¢6,49 billones en febrero de 2025 a ¢6,52 billones en el mismo mes de 2026.
Según Morales, este segmento mantiene una tendencia a la merma desde julio de 2022, e incluso registra tasas negativas en varios períodos.
A ello se suma un efecto contable derivado de la apreciación del colón, que reduce el valor en colones de los créditos denominados en dólares al convertirlos al tipo de cambio vigente.
No obstante, Morales agregó que esta desaceleración también obedece a factores estructurales de demanda, entre ellos la limitada capacidad de pago de los hogares, los elevados niveles de endeudamiento y el alto costo de las viviendas, elementos que restringen la contratación de nuevos créditos hipotecarios.
¿Qué explica la desaceleración del crédito al sector privado?
Edna Camacho, asesora económica de la ABC, consideró que la pérdida de dinamismo del crédito podría reflejar una contención en la demanda de préstamo tanto por parte de los hogares como de las empresas, como consecuencia del menor ritmo de la actividad económica, una tendencia que se observa desde mediados del año pasado y que se ha intensificado desde principios este año.
Por su parte, la Cámara de Bancos señaló que las entidades mantienen procesos rigurosos de evaluación del riesgo para preservar la calidad de sus carteras y garantizar la sostenibilidad del sistema.
La organización agregó que un entorno regulatorio más exigente y una mayor incertidumbre en algunos sectores productivos también influyen en el ritmo de colocación del crédito.
Para Morales el elevado nivel de endeudamiento de los hogares limita la contratación de nuevas obligaciones financieras.
