Las batallas en esta guerra se pelean con armas muy peculiares: sabores, tamaños, precios y variedad. Aunque suena raro, el mercado de los helados en Costa Rica está en plena ebullición.
Y como en cualquier guerra, nadie revela sus estrategias. Por ello ninguno de los actores se arriesga a decir en público cuál es el porcentaje de ventas que domina y lo único claro es que Dos Pinos sigue como líder.
Sus mismos rivales lo reconocen, aunque según Pablo Brenes, gerente administrativo de Helados Díaz, el pastel se divide cada vez en más tajadas.
Y los competidores ya no solo son locales. Eskimo, la marca líder de helados en Nicaragua, se consolida aquí mediante la empresa Sorbetes de Costa Rica, que asumió la representación.
Ericka Martínez, gerente comercial de la compañía, indicó que Eskimo llegó a competir mediante calidad y un precio que generalmente oscila entre un 5 y un 10 por ciento por debajo del establecido por el líder.
El interés por venir acá, agregó, es que Costa Rica tiene uno de los consumos de helados per cápita más altos de Latinoamérica, de unos seis litros por año.
Según datos estadísticos de la página internacional Mundo Helado, entre la lista de los más grandes consumidores Chile es otro país latinoamericano de alto consumo heladero, con igual cantidad que la que mencionó Martínez para Costa Rica.
En esa lista, en la que se aclara que son datos de hace dos años, se indica que cada estadounidense come 22,5 litros de helados al año, aunque el liderato es de los neozelandeses con 26,3 litros.
De todo tipo
El mundo del helado se divide en varios segmentos y, aunque algunos opinan que no son comparables, otros, como Brenes, creen que en algunos momentos todos compiten por el consumidor.
Así lo entienden también los fabricantes de los tradicionales helados de palito, que han debido cambiar su estrategia comercial.
Juan Malavassi, fundador de helados Malavassi, confirmó que hace 18 años, cuando empezó el negocio en la cochera de su casa, no pensó que esos helados darían origen a la empresa que tiene hoy.
Unos 800.000 helados de palito por mes salen de la nueva planta, que emplea a 36 personas.
El mercado fuerte del producto lo constituyen las sodas de escuela, las pulperías y los vendedores “de hielera”, dijo Malavassi.
Agregó que eso es lógico debido a que el helado de palito compite, por su precio (de ¢50 a ¢100), por lo que se convierte en una opción de golosina muy accesible.
Dentro de ese mismo segmento, la competencia también es evidente e hizo que helados Delfín entrara de lleno en el uso intensivo de publicidad a partir de diciembre del año pasado, explicó su fundador, Gerardo Segura.
De su fábrica, en Cartago, sale un millón de helados al mes, que venden en 6.000 puntos en todo el país, y ya trabajan para cumplir con ciertos requisitos que les permitan ir a supermercados.
Ese es precisamente uno de los canales de más interés para grandes empresas, como lo señaló la gerente de mercadeo de Dos Pinos Hazel Padilla. En ese nicho el abanico incluye desde helado popular hasta premium.
El peso del factor precio le ha dado mucha fuerza al popular, de allí que la Dos Pinos relanzó su marca Alaska.
Pero, la variedad sigue siendo factor decisivo, por lo que Helados Díaz decidió ampliar su oferta con una línea de paletas. Para ello adquirió el 50 por ciento de Prosar, distribuidora en el país de los helados guatemaltecos Sarita y de las marcas Holanda y Monpik.