
Washington. EFE y reuters. Las diferencias entre Estados Unidos y Europa sobre el presidente del Banco Mundial (BM), Paul Wolfowitz, han requerido la intercesión de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que ha lanzado una discreta campaña para limar asperezas.
Rice ha hablado con varios titulares europeos de relaciones exteriores, según aseguró el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, en declaraciones que recogían ayer los diarios The Wall Street Journal y T he New York Times .
Sus gestiones buscarían revertir la oposición de Europa al liderazgo de Wolfowitz, que ha ido en aumento en las últimas semanas y llevó ayer a Alemania a reiterar su deseo de que el exnúmero dos del Pentágono abandone la Presidencia de la institución.
Algunos expertos consideran que las maniobras de la jefa de la diplomacia estadounidense no conseguirán impedir lo inevitable: que Wolfowitz se vaya o lo despidan.
“ No existe otra salida a este problema”, dijo Colin Bradford, un analista del centro de estudios Brookings Institution, quien cree que la permanencia de Wolfowitz daña los intereses del BM y también los de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, señaló el jueves que es vital que el Banco Mundial siga un proceso justo al evaluar el liderazgo de Wolfowitz, pero se negó a hacer comentarios sobre el resultado.
Wolfowitz tiene de plazo hasta el 15 de mayo para presentar sus alegatos al informe del panel investigador que lo acusa de haber violado las normas de la institución, al fijar las condiciones laborales de su pareja, una funcionaria del Banco.