Washington, 5 oct (EFE).- La contaminación del aire se cobra 800.000 vidas anualmente, según un estudio del Banco Mundial sobre los efectos del deterioro del medioambiente presentado hoy.
"El medioambiente importa" indica también que cerca de una quinta parte de las enfermedades de los países en desarrollo se puede atribuir a problemas medioambientales como falta de agua potable o contaminación del aire, y que los problemas ecológicos afectan sobre todo a las personas más pobres y a los niños.
Respecto a estos últimos el estudio destaca que alrededor de 117 millones de niños viven en la pobreza en Latinoamérica y el Caribe, la mayoría de ellos en áreas superpobladas que carecen de la infraestructura básica.
Esas carencias aumentan su vulnerabilidad ante enfermedades de tipo respiratorio y diarreas, que figuran entre las principales causas de mortalidad entre los pequeños menores de cinco años en América Latina.
El estudio insiste en "el fuerte vínculo" entre el medioambiente y la salud, un lazo que las personas tienden a olvidar porque, según destacó hoy el científico de la Universidad de Harvard Eric Chivian, el ser humano está "cada vez más desconectados del mundo natural".
El director del Centro para la Salud y el Medioambiente Global de la Universidad de Medicina de Harvard destacó que ese "fracaso fundamental" a la hora de entender que la salud y la vida del ser humano dependen de la salud del planeta es el problema más importante al que la humanidad se enfrentará en los años venideros.
El no reconocer la urgencia de la situación pone en peligro la existencia de especies y ecosistemas que resultan claves para la obtención de medicinas, según Chivian.
El experto mencionó a animales en peligro de extinción como los osos polares o los osos negros, que son capaces de invernar entre tres y siete meses cada año sin perder masa ósea.
De entender el funcionamiento de ese proceso, los científicos podrían encontrar soluciones a problemas como la osteoporosis o las disfunciones renales, ya que los osos no orinan ni defecan durante los largos meses de hibernación.
Por su parte, Warren Evans, director del Departamento de Medioambiente del Banco, señaló que "es momento de actuar".
Evans se mostró esperanzado por el respaldo colectivo que los países industrializados dieron durante la cumbre del Grupo de los Ocho en julio a un desarrollo sostenible en beneficio de los más pobres del planeta.
Según el directivo del organismo con sede en Washington, existe una conciencia internacional cada vez mayor sobre la necesidad de impulsar un medioambiente saludable para las generaciones presentes y venideras.
Chivian también instó a la acción por el bienestar de todos los niños del futuro, para que no se conviertan en "trágicas víctimas" de la "indecisión" y la "falta de visión". EFE
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