
Nueva York. AP. Chrysler seguramente presentará una moción para vender la mayor parte de sus activos a la empresa automovilística italiana Fiat Group, aunque la quebrada firma estadounidense aún debe entenderse con sus acreedores privados, quienes se niegan a condonar los miles de millones adeudados al precio que desea pagar el gobierno.
Los abogados de Chrysler dijeron que ocho plantas no se verán afectadas por la venta, entre ellas cinco que serán clausuradas permanentemente para fines del año próximo.
La empresa anunció el retiro inmediato de su presidente, Tom La Sorda, quien es vicepresidente al mismo tiempo.
El juez Arthur González aprobó, el viernes, varias mociones para asegurar que el proceso de bancarrota de Chrysler sea rápido y “quirúrgico”, tal como prometieron la empresa y el gobierno de EE. UU.
Empero, el obstáculo principal quedó pendiente de resolución.
El juez debe decidir la cuantía de las compensaciones que repartirá entre los acreedores de Chrysler, algunos de los cuales se negaron a aceptar la oferta del Departamento del Tesoro por considerarla lesiva para sus clientes, menos de $0,10 por cada $1 girado a la firma.
Esos acreedores con garantía real, en un proceso de bancarrota, tienen prioridad sobre los empleados sindicalizados y el gobierno.
En la audiencia de hoy, los abogados de Chrysler pedirán a González permiso para que la empresa comience a utilizar $4.500 millones en créditos de los contribuyentes estadounidenses y canadienses para seguir funcionando durante la bancarrota.