Luxemburgo, 12 jun (EFE).- El Reino Unido se ha convertido en el protagonista del que debía ser el último tramo de las negociaciones del marco presupuestario de la Unión Europea (UE) para el período 2007-2013, al condicionar una eventual reducción de la compensación que recibe por su contribución a la revisión de la Política Agrícola Común (PAC).
Tras una reunión especial, celebrada hoy en Luxemburgo por los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, el único resultado fue la constatación de que cada Estado miembro mantiene su posición, en la que pesa claramente la defensa de sus intereses nacionales, según explicaron fuentes comunitarias.
En poco más de tres horas, la Presidencia luxemburguesa de turno de la UE organizó un turno de intervenciones, en el que los 25 explicaron qué partes aceptan y cuáles no de la última propuesta que hay sobre la mesa y que se pretende lleve a un acuerdo en el Consejo Europeo, que se celebrará en Bruselas el jueves y viernes.
Aunque, desde la Comisión Europea (CE) y desde el Consejo de la UE se insiste en mostrar confianza ante la posibilidad de llegar a un acuerdo para entonces, el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, dijo que "la solución "es tan difícil" como resolver el "cubo de Rubick".
Al mismo tiempo, recordó que "esta semana no es el límite" para conseguir un consenso en torno a los presupuestos.
El problema para los británicos, y por el cual han asegurado estar dispuestos, "si es necesario", a utilizar su derecho de veto, es el "cheque británico", una devolución a Londres por parte de su contribución al presupuesto de la UE, que supone unos 5.000 millones de euros al año y que recibe desde 1984.
A juicio de Alemania, la llave para hacer avanzar la negociación está en gran parte en manos del Reino Unido, según fuentes cercanas a la reunión.
El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, afirmó que el acuerdo debe lograrse sobre "un compromiso justo y un reparto de la carga", y que "todo el mundo debe moverse".
Al respecto, la ministra francesa delegada de Asuntos Europeos, Catherine Colonna, señaló, tras la reunión, que "la situación de hace 20 años ya no existe hoy", e insistió en que la mayor parte de los países están a favor de una disminución gradual de esa compensación que lleve a su desaparición.
En opinión de la ministra francesa, la desaparición del cheque británico es "una necesidad" para "poder disponer de márgenes de maniobra" y del dinero suficiente para financiar la ampliación de la UE y las políticas comunes de los 25.
Francia está especialmente implicada en esta cuestión, ya que Reino Unido trata de hacer intercambio: negocian su cheque pero a cambio de un recorte de las ayudas agrícolas directas, a pesar de que Londres es consciente de que el presidente francés, Jacques Chirac, no aceptará.
También España es contraria a una revisión de la PAC, acuerdo que se cerró tras grandes dificultades en octubre de 2002 y que supone el 40 por ciento de los fondos comunitarios.
Pero ése no es el único problema de España, que considera que las propuestas que están encima de la mesa son insuficientes y no estaría en condiciones de aceptar el compromiso definitivo.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, pidió, además, que España mantenga el Fondo de Cohesión -del que se benefician los países con una renta inferior al 90 por ciento de la media comunitaria- hasta 2012.
España batalla desde hace tiempo por el mantenimiento de estas ayudas, que en el actual período 2000-2006 supondrán 11.600 millones de euros, y que perderá totalmente a partir de 2007, cuando los fondos estructurales irán a los nuevos y más pobres países de la UE.
A eso, hay que añadir el problema que originalmente causó más discusiones entre los Estados miembros y que aún no se ha resuelto, el de los recursos de la Unión.
El techo máximo de recursos para el próximo período presupuestario cuenta con diversas propuestas que oscilan entre el 1,24 por ciento de la Renta Nacional Bruta (RNB), que propone Bruselas, el 1,18 por ciento del Parlamento, ó el 1,06 por ciento de la Presidencia.
Esta última propuesta, es la que más se acerca a la exigencia de los seis principales contribuyentes netos -Alemania, Reino Unido, Francia, Holanda, Austria y Suecia- de que ese techo no supere el 1 por ciento de la RNB.
Sin embargo, esa reducción presupuestaria que piden los contribuyentes, provocaría una bajada generalizada de las políticas comunitarias, algo que Bruselas quiere evitar a toda costa.
Por su parte, Holanda mostró su decepción por la propuesta sobre la mesa, pues el saldo neto holandés sería peor que el previsto para 2006, lo que sería imposible explicar a los ciudadanos, que recientemente han rechazado la Constitución de la UE. EFE
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