Caracas, 5 abr (EFE).- Los campesinos venezolanos han dado pasos insuficientes para que la "revolución bolivariana" avance en el campo, recriminó hoy el presidente del país, Hugo Chávez, en un severo discurso ante líderes del agro.
Chávez incluso reaccionó molesto ante insistentes gritos de apoyo a su gestión de un grupo de campesinos reunidos en un auditorio de Caracas y amenazó con finalizar prematuramente su intervención, reproducida en cadena de radio y televisión.
"Así no se puede; soy un líder que no se amedrenta y lo digo en cadena: nos hace falta muchísima disciplina. La indisciplina es herencia de anarquismos del pasado y de falta de conciencia, y no es bochinche lo que venimos a hacer aquí, pero hay algunas personas que han venido con espíritu de bochinche", sostuvo.
El gobernante recriminó luego que el campesinado no protestara decisiones judiciales que suspendieron artículos de leyes "revolucionarias" que permitían la ocupación de tierras ociosas, ni exigieran al Congreso que vuelvan a ser incluidas.
"No he visto esas protestas", reiteró y exhortó a "mayor unidad y conciencia en la batalla de todos los días", tras recalcar que este año es el de "la gran ofensiva estratégica en todos los frentes".
"Que nadie olvide, ni un solo segundo, que tenemos que mantener el ritmo de la ofensiva revolucionaria para que no se nos enfríe en ningún espacio", exhortó.
El Gobierno defiende los derechos campesinos, que alertó serán desconocidos si se ejecuta el proyecto continental estadounidense del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), pero hizo hincapié en que únicamente con protagonismo campesino se logrará "que se vea que no es el Gobierno el que está luchando solo".
Insistió en que en los foros internacionales "hemos dicho que no queremos ni siquiera discutir propuestas que reduzcan los aranceles agrícolas" de los países menos desarrollados.
Como está planteada, destacó, el ALCA significará "competencia desleal y desigual, porque el proyecto neoliberal busca desarmar esas barreras y para nosotros eso sería criminal y suicida, a menos que se discuta (la eliminación de) subsidios y privilegios que los más desarrollados le dan a sus productores".
Tras repetir que "la tierra es para el que la trabaja" y condenar el latifundio, Chávez recalcó que su proyecto de gobierno "requiere de la construcción de un sólido movimiento campesino, creador y motor de espacios de justicia social".
Su revolución, subrayó, "es una niña a la que hay que cuidar de múltiples plagas que la acechan por todos lados", incluida las que provienen de sus propios partidarios.
En el campesinado "hay muchas corrientes y rivalidades" y "es necesario poner de lado cuestiones pequeñas, intereses de sector o protagonismos, divisionismos y anarquismos" porque la meta es "un solo movimiento campesino", exclamó.
Enumeró, no obstante, "algunos pasos ya dados", como la entrega a cooperativas de 416.037 hectáreas de tierra cultivable este año y 1,5 millones de hectáreas hasta finales de año, "muchas en poder de 'tierracogientes' (terratenientes) que se adueñaron de tierras estatales" supuestamente de forma ilegal.
También anunció que los militares combatirán el "sicariato" o asesinatos por encargo que, dijo Chávez, ordenan "los latifundistas y protegerán a los campesinos".
El presidente agregó que la unidad cívico-militar garantizará la "revolución agraria, porque no estamos haciendo simplemente reforma agraria". EFE
ar/gf/jss/bg