Caracas, 18 ene (EFE).- Los recientes discursos en México de los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Argentina, Néstor Kirchner, serán reproducidos íntegramente por la televisión estatal venezolana, ordenó hoy el presidente del país, Hugo Chávez.
"La voz de Venezuela ya no es disonante" en demanda de un nuevo modelo de desarrollo para Latinoamérica y eso quedó patente con los "tremendos" discursos de los gobernantes argentino y brasileño en la Cumbre Extraordinaria de las Américas de Monterrey, recalcó Chávez en su programa dominical de radio y televisión "Aló, presidente".
En el caso del gobernante brasileño, Chávez ordenó la traducción simultánea, porque Lula da Silva "no habla 'portuñol' sino un perfecto portugués", subrayó.
Los tres gobernantes tienen previsto reunirse el próximo 1 de marzo en la ciudad venezolana de Puerto Ordaz, a 566 kilómetros al sureste de Caracas, luego de que participen en la Cumbre del Grupo de los 15, prevista en el mismo lugar entre el 25 y 28 de febrero.
Chávez dijo que no son únicamente esos dos países, "y qué países", remarcó, los que se han unido públicamente "y por en medio de toda la calle" a sus planteamientos de rechazo al modelo neoliberal, sino también los países centroamericanos.
"Vamos a trabajar todos juntos" y la integración "tiene que avanzar por fases y lejos de esa que nos están proponiendo de un ALCA", añadió en alusión al Area de Libre Comercio de las Américas que impulsa EEUU y que inscribió dentro de lo que llamó "la máquina infernal" y "modelo salvaje y destructivo del neoliberalismo".
En diez años, "esa máquina infernal produjo 26 millones de pobres en América Latina (...); es decir, 5 pobres nuevos por minuto", sin contar quienes fallecieron en el transcurso de esa década, recalcó e insistió en que el ALCA "es en beneficio de una sola vía".
Los discursos de Lula da Silva y de Kirchner reflejan "lo que ha sido nuestro pregonar incansable desde 1999", insistió Chávez sobre el año en que llegó al poder.
La Cumbre de Monterrey de inicios de semana reflejó las diferencias de parecer entre EEUU y el eje formado por Argentina, Brasil y Venezuela. EFE
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