Cuando sean las 11:59:59 del viernes 31 de diciembre de 1999, los relojes internos de muchas computadoras en todo el mundo podrían trastornar todo el funcionamiento de miles de empresas, lo que ocasionaría un caos en el sistema productivo o administrativo en ellas.
Pero esta situación que se conoce como el problema del 2000 o del tercer milenio se extiende más allá de la propia compañía pues, a pesar de que ya se hayan superado las dificultades internas, otras compañías que le dan soporte podrían resultar profundamente afectadas en su funcionamiento.
Al respecto, la British American Tobacco, casa matriz de la Republic Tobacco Company, elaboró un plan en escala mundial para asegurar la cadena de abastecimiento de cada una de sus subsidiarias y sus distintos surtidores de productos y servicios y, asimismo, lo propuso al resto de empresas para que establezcan una metodología similar.
La idea incluye aspectos para solucionar los desajustes primero en el ámbito interno y luego en el externo. En ese sentido, se recomienda hacer, en primera instancia, un inventario de los factores críticos que podrían fallar, luego priorizar en cuanto al orden para superar los escollos, solucionar todo lo que se pueda -es decir, lo que esté al alcance- y establecer planes de contingencia para asuntos muy complejos.
La hora cero
Mucho se ha hablado sobre el "error del año 2000"; sin embargo, para Marco Loaiza, gerente para Centroamérica del Programa Milenium de la Republic Tobacco Company, esto es más una amenaza para el negocio que un yerro informático.
En ese sentido, manifestó que todos los negocios son susceptibles a dicha situación, ya sean de manufactura y control de procesos, banca y finanzas, transporte, comunicaciones o cualquier área que tenga microprocesadores y microcontroladores o chips de programación lógica para controlar la producción que dependan de fechas.
En consecuencia, Loaiza consideró importante que las empresas no solo se preocupen por encontrar soluciones internas, sino también colaborar y coordinar con las demás compañías e instituciones que le dan soporte para que el impacto sea menor de lo que sería si no se toman las medidas pertinentes a tiempo.
La propuesta concreta de la British American Tobacco consiste primeramente en levantar un inventario de todos los aspectos que internamente podrían fallar en la empresa; luego se hace una priorización de los más críticos con el objetivo de solucionarlos de inmediato.
Para el ámbito externo, se recomienda un mecanismo similar, en el cual se crea un inventario de todas las entidades que podrían afectar el funcionamiento de la compañía y luego se elaboran planes de contingencia mancomunados para sobrellevar la situación tomando en cuenta las propuestas de solución que impulsen otras empresas.