Enrique Rubio
Washington, 26 jun (EFE).- A Warren Buffett nunca se le había conocido por su propensión a deshacerse fácilmente del dinero, pero con su reciente donación, el multimillonario dejó su nombre junto al de filántropos históricos como David Rockefeller o Andrew Carnegie.
El inversionista estadounidense, principal directivo de la firma Berkshire Hathaway, anunció ayer que donará 30.000 millones de dólares en acciones a la Fundación Bill y Melinda Gates.
Conocido como "el sabio de Omaha" (Nebraska), Buffett adoptó desde muy temprano un estilo de vida austero, en claro contraste con la ostentación que gobernaba las vidas de otros multimillonarios, pese a ser el segundo hombre más rico del mundo, según la revista "Forbes".
Son famosas sus juntas de accionistas en la remota Omaha, en donde celebra los astronómicos dividendos que reparte su compañía con barbacoas en el patio o partidos de béisbol.
Sin embargo, casi tan frugales como su estilo de vida eran los gestos filantrópicos de Buffett, que nunca fueron mucho más lejos de la subasta de una comida con él mismo que realiza desde el año 2000.
Todo cambió tras la muerte hace dos años de su esposa, Susan Thompson Buffett, quien le animó a dar este paso y que, en principio, iba a gestionar la fortuna cuando el millonario muriese.
Esta decisión supone que sus tres hijos -Susie, Howard y Peter- tendrán que conformarse con sólo un pellizco de la herencia.
"Nuestros hijos son estupendos. Pero creo que cuando han tenido todas las ventajas, en términos de educación y de lo que han aprendido en casa, no es correcto ni racional dejarles nadando en dinero", confesó Buffett en una entrevista con la revista "Fortune".
No en vano, su propio sueldo es de 100.000 dólares mensuales, muy por debajo de lo que podría esperarse en un hombre con semejante riqueza.
Según sus allegados, a los seis años Buffett logró sus primeros beneficios al vender a unos amigos suyos unas latas de refresco por un precio superior al que pagó por ellas en la tienda de su abuelo.
Nacido en 1930, tan sólo un año después del "martes negro" de la economía de Estados Unidos y en plena Gran Depresión, Buffett creció predestinado a dedicarse a la bolsa, ya que su padre era corredor bursátil y también fue congresista.
A los 11 años ya había realizado su primera inversión, cuando adquirió acciones de una petrolera por 38 dólares.
El multimillonario estudió en la universidad de Nebraska y en la Escuela de Negocios de Columbia, donde recibió las enseñanzas de su gran mentor, Benjamin Graham.
Tras adquirir algo de experiencia profesional en compañías aseguradoras, Buffett regresó a Omaha en 1956, donde dos años después compró la casa en la que aún vive.
En 1962 se hizo con el control de la mayoría de las acciones de Berkshire Hathaway, y lo que parecía la ruinosa adquisición de una manufacturera textil, se convirtió con su sabiduría en una gigantesca aseguradora, cuyas acciones alcanzan hoy el exorbitante precio de 91.000 dólares. EFE
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(con fotografía)