Río de Janeiro, 13 oct (EFE).- La aerolínea Vasp, una de las más agobiadas por la crisis general de la aviación brasileña, logró hoy dinero para pagar por el uso de los aeropuertos del país y poder reanudar sus vuelos, informaron portavoces del sector.
La cuarta aerolínea del país comenzó a pagar en efectivo la tasa que fija la estatal Infraero, administradora de los aeropuertos brasileños, en un episodio que simboliza la grave crisis financiera por la que atraviesa Vasp.
La que hasta hace pocos meses era la segunda aerolínea de Brasil, hasta perder terreno frente a sus rivales, debe el equivalente a cuatro millones de dólares por el servicio aeroportuario, en el contexto de una deuda total con varios acreedores que asciende a 890 millones de dólares.
Infarero informó que Vasp le pagó hoy una cuota equivalente a 20.000 dólares por lo que recibió autorización para operar vuelos en el país.
Horas antes de hacer efectivo el pago, la aerolínea debió suspender 26 de sus vuelos internos y dejó en las filas de espera a centenares de pasajeros que debieron acudir a otras compañías.
La empresa, que está agobiada por una enorme carga financiera, ha sido obligada a renovar su flota por razones de seguridad y acumula nuevas pérdidas operativas, mientras sus acreedores han pedido que sea declarada en quiebra para asegurarse el cobro de cuentas millonarias.
Un grupo de empleados de Vasp, que según el sindicato de aeronáuticos está ligado al sector de gerentes, apeló hoy al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva con un documento donde se solicita apoyo financiero para la superación de la crisis.
"Estamos exigiendo medidas urgentes e imprescindibles para preservar la existencia, el funcionamiento y el crecimiento de esta empresa que ha desempeñado un papel importante en la economía de Brasil", señala el documento difundo por la estatal Agencia Brasil.
Los empleados piden al gobierno que las empresas estatales como Infraero y Petrobras le garanticen a Vasp aplazar el pago de sus deudas y le concedan el tiempo necesario para que sus aviones continúen volando.
La semana pasada el gobierno de Lula prorrogó por seis meses, hasta el 10 de abril de 2005, la concesión de Vasp, con lo que le dio oxígeno legal, pero no financiero.
En ese período Vasp deberá saldar sus deudas con el Estado brasileño, con empresas públicas como Infraero y Petrobras (proveedora de combustible), con acreedores privados y con sus trabajadores.
La empresa quedó, además, bajo un proceso de fiscalización por parte del Departamento de Aviación Civil para determinar si sus aviones están en condiciones de volar de acuerdo con las normas de seguridad. EFE
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