Brasilia, 19 jul (EFE).- Una misión del FMI llega mañana a Brasil para analizar una fórmula que permita al país eliminar la inversión en infraestructura del cálculo del déficit público, tal como lo ha propuesto este país al organismo internacional.
Al frente de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegará la italiana Teresa Ter-Minassian, jefa del Departamento Fiscal del organismo, informó el secretario del Tesoro Nacional de Brasil, Joaquim Levy.
Desde el año pasado, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha puesto énfasis en que el FMI debe dotar de una mayor flexibilidad a su sistema de contabilidad, a fin de favorecer la inversión en los países deudores.
Lula ha sostenido que los países que piden préstamos financieros al Fondo quedan maniatados por las rígidas normas que el organismo impone y ha propuesto una nueva arquitectura financiera para el cálculo de las cuentas públicas.
Entre otras críticas, ha destacado que el FMI computa como gastos las inversiones en infraestructura que todo Estado precisa hacer para garantizar el desarrollo de un país.
En ese sentido, Brasil ha obtenido respaldo de otros organismos multilaterales, como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de gobiernos de países desarrollados y de América Latina.
Según fuentes oficiales, un factor que ayudó a que el FMI decida estudiar la propuesta del gobierno brasileño es su buen manejo de las cuentas públicas.
Entre enero y mayo pasados Brasil acumuló un superávit en sus cuentas públicas de 38.268 millones de reales (unos 12.800 millones de dólares), resultado que supera con comodidad los 32.600 millones de reales (10.900 millones de dólares) acordados con el FMI como meta para el primer semestre.
"Los debates deberán ser conducidos en el sentido de permitir el equilibrio fiscal con crecimiento, y la conclusión final podrá ser la exclusión de las inversiones (públicas) del cálculo del superávit primario", indicó el secretario del Tesoro brasileño.
Levy dijo que el FMI y el gobierno también puede acordar una solución alternativa, pero, independientemente de lo que se apruebe, sólo podrá ser ejecutado a partir de 2005.
Añadió que el Gobierno de Brasil dará prioridad a las inversiones en los áreas de transporte e irrigación de plantaciones.
Explicó además que la misión del FMI no analizará en esta ocasión ningún punto relativo a dos líneas de crédito otorgadas a Brasil en 2002 y 2003.
De esos préstamos, que sumados equivalen a 14.400 millones de dólares, el FMI ha dado luz verde dos tramos, de 1.300 millones de dólares cada uno, que hasta ahora Brasil no ha retirado.
El gobierno de Lula ha asegurado que ese dinero sólo será usado en caso que sea necesario blindar a la economía nacional ante una crisis financiera internacional. EFE
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