Praga. El Banco Mundial (BM) enfocará sus esfuerzos hacia la reducción de la pobreza y se resistirá a dar créditos para proyectos que puedan recibir financiamiento privado en los países de ingreso medio, entre los que figuran la mayoría de América Latina y el Caribe, acordaron los ministros de Finanzas del mundo en Praga.
La orientación fue aprobada por los ministros en el Comité de Desarrollo, que orienta las políticas del BM, cuyas deliberaciones completaron los trabajos previos a la asamblea anual conjunta de ese instituto y del Fondo Monetario Internacional, que se inaugura hoy en la capital checa.
A la protestas callejeras por las políticas de las dos entidades, se sumaron ayer el malestar por los altos precios del petróleo y por la debilidad del euro, para complicar ese encuentro, donde ministros de Finanzas de 182 países analizan el panorama económico mundial.
Un informe de la firma de auditoría financiera Standard and Poors (S&P), conocido ayer en Praga, señaló que la iniciativa de reducción de la deuda de los países más pobres (HIPC por sus siglas en inglés) tendrá implicaciones financieras para los bancos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El Banco Africano de Desarrollo (BAD), por ejemplo, ha visto pasar su nota financiera de S&P de "estable" a "negativa" en agosto, a causa del "continuo deterioro de su programa de préstamos" desde 1998.
Caída
El ministro de Hacienda de Brasil, Paulo Malán, señaló al respecto en una intervención que los préstamos del BM cayeron de $29.000 millones en 1999 a $15.300 millones en el año fiscal 2000 que terminó en junio.
La caída en la demanda de créditos, cuando las tasas de riesgo del mercado son mucho más altas que las del BM, "sugiere que los costos indirectos de hacer negocios con el banco son sustanciales, y es por eso que los países buscan más crédito privado", dijo Malán.
Los ministros respaldaron el compromiso del BM y del FMI de ampliar, profundizar y acelerar el plan HIPC, e hicieron un llamado a los países industrializados donantes para que hagan efectivas sus promesas de contribuir.
El ministro de Planificación de Venezuela, Jorge Giordani, destacó que la brecha por financiar en dicho plan es de más de $5.300 millones.
Giordani, quien habló también en nombre de la región centroamericana, pidió comprensión para aquellos países pobres que, sin embargo, son también acreedores, como es el caso de Costa Rica y Guatemala, para quienes resulta muy duro cumplir con el perdón contemplado en la iniciativa.
Igualmente, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) tendría serias dificultades si tuviera que cumplir con el mandato, pues los montos que perdonaría equivalen al 50 por ciento de su capital accionario, anotó.
Los ministros reconocieron esas "necesidades especiales" pero instaron "a todos los acreedores" a participar en el alivio de la deuda de los PPME.