Washington, 14 nov (EFE).- El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgó hoy un préstamo de 750 millones de dólares al Gobierno de Venezuela para la construcción de una planta hidroeléctrica en el río Caroní.
El BID también dio a Caracas un crédito de 2,7 millones para la elaboración de un plan para el desarrollo del sector energético e informó de que prepara otro préstamo de catorce millones de dólares para la gestión de la cuenca del río Caroní, aunque aún no ha aprobado este último.
El Gobierno de Venezuela había dado por hecho que recibiría el dinero para el proyecto Tocoma en el Caroní, un caudaloso afluente del río Orinoco, según anunció el Ministerio de Información en una nota emitida el 1 de septiembre.
El directorio del BID confirmó la expectativa y dio su visto bueno oficial hoy, con lo que Venezuela podrá disponer de 750 millones de dólares de los más de 3.000 millones que costará la planta hidroeléctrica, según informó la institución en un comunicado.
Además, la Corporación Andina de Fomento (CAF) aportará 600 millones de dólares. A eso se añadirán 600 millones de dólares más invertidos por un grupo de bancos y 1.100 millones del Estado venezolano, según han indicado fuentes del Gobierno de Caracas.
El proyecto Tocoma será la cuarta instalación hidroeléctrica del curso bajo del río Caroní, en el que ya operan las centrales de Guri y Macagua, y está en fase de construcción la central Caruachi.
El BID aportó créditos por valor de 800 millones de dólares a esos otros proyectos.
La presa de Tocoma estará totalmente terminada en 2014, pero la primera unidad generadora producirá electricidad en julio de 2012. Sus otros nueve generadores entrarán en funcionamiento de forma escalonada hasta marzo de 2014. En total su capacidad instalada será de 2.160 megavatios.
La represa creará un lago de 87 kilómetros cuadrados y estará situada a unos quince kilómetros aguas abajo de la central hidroeléctrica de Guri, una de las mayores del mundo.
El BID afirmó que en el proyecto se han tenido en cuenta las opiniones del público y que la instalación reducirá las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero al sustituir a plantas térmicas, que son más contaminantes.
Venezuela deberá amortizar en 20 años el préstamo del BID, que tiene interés variable, tras un período de gracia de nueve años.
El otro crédito aprobado hoy por el organismo tiene como objetivo permitir al Ministerio de Energía y Petróleo de Venezuela diseñar un marco institucional y legal para el sector energético.
Los funcionarios venezolanos analizarán la situación del sector, así como el papel de la acción pública y de la iniciativa privada, y recomendarán medidas para hacerlo más competitivo y eficiente, según explicó el BID en otro comunicado.
El préstamo es a 20 años, con cuatro de gracias, y a interés variable. EFE
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