Los Ángeles. Efe La guerra comercial entre las reinas de las muñecas llegó a los tribunales con una demanda millonaria interpuesta por Mattel, padre de la Barbie, a MGA Entertaiment por los derechos de explotación de las atrevidas muñecas Bratz.
Desde el nacimiento de las Bratz, la todopoderosa Barbie fue perdiendo poco a poco cuota de mercado, especialmente entre las preadolescentes, en una encarnizada lucha en las jugueterías.
En medio de la batalla, y mientras Mattel exhortaba a sus creativos para rejuvenecer a la glamorosa Barbie, los directores de la compañía descubrieron que sus quebraderos de cabeza tenían origen en el talento de uno de sus antiguos empleados, Carter Bryant, de 39 años.
“Esto explica cómo una pequeña empresa que nunca diseñó una muñeca de moda... fue capaz de descubrir una que, en poco tiempo, que se convirtió en un éxito mundial ” , dijo el abogado de Mattel, John Quinn.
Este hallazgo llevó a Mattel a acusar en 2004 a MGA de apropiarse de una idea que a la postre resultó valer oro y por la que pide ahora hasta $500 millones.
En el litigio, Mattel tendrá que demostrar que Bryant estaba vinculado a su plantilla cuando surgió el mundo Bratz y que, por lo tanto, posee los derechos de explotación sobre esa idea.
La pelea judicial entre los dos fabricantes de juguetes dejará al margen al diseñador.
La semana pasada y tras cuatro años entre abogados, Mattel y Bryant llegaron a un acuerdo, cuyo contenido no trascendió, por el que la empresa retiraba el caso contra su extrabajador al que pedía $35 millones en concepto de derechos de autor.
Para el fundador de MGA, Isaac Larian, esa decisión de Mattel fue una prueba de la inconsistencia de la causa y se mostró “confiado de que el jurado rechace la petición de Mattel ” .
La compañía de Larian siempre negó la usurpación de la idea, que, aunque fue sugerida por Bryant, fue desarrollada “íntegramente” por MGA.
Hasta 1998, el creador de las Bratz se dedicó a diseñar ropa para las muñecas de Mattel, pero ese año optó por descansar y regresó desde Los Ángeles a su casa familiar en Montana, según la versión publicada en el diario Wall Street Journal. Fue en ese tiempo cuando ingenió la Bratz.