Por Mónica Medel
México, 13 mar (EFE).- Banorte, el cuarto banco más grande de México, no está a la venta, sino que tiene planes de expansión en Estados Unidos para atender a los inmigrantes mexicanos mediante la compra en ese país de una compañía de remesas y una entidad financiera.
"Entiendo que sea un plato apetecible (...), pero la mala noticia es que Banorte no está en venta", afirmó en una entrevista con EFE su director general, Luis Peña.
Banorte es el único de los grandes grupos financieros del país que permanece todavía en manos completamente mexicanas y la idea de sus directivos es "cómo expandirlo".
Y no sólo en México, donde trabaja fuerte para abrir 54 nuevas sucursales, la mayoría en la capital, y para captar más clientes en segmentos casi olvidados, como las pequeñas y medianas empresas (pymes), la microempresa y los sectores de menos recursos.
El plan es comprar un banco y una empresa de transferencia de remesas en Estados Unidos, donde hay 23 millones de personas de origen mexicano, 4,5 millones de ellos inmigrantes indocumentados.
"Pensamos que tiene sentido llevar el nombre de Banorte a Estados Unidos para complementar nuestra estrategia de productos de consumo y hacerla una oferta binacional", afirmó Peña.
El punto de partida son las remesas que los mexicanos residentes en EEUU envían a sus familias en el país, que el año pasado alcanzaron los 16.613 millones de dólares.
Banorte es todavía un jugador pequeño (con apenas un 5 por ciento de participación y 6.000 transferencias diarias) en un mercado dominado por el poderoso BBVA Bancomer, filial del banco español BBVA y primer grupo financiero del país.
Aunque el banco tiene una buena infraestructura y posicionamiento en los estados de Michoacán, Jalisco y Guanajuato, de donde salen el 40 por ciento de los emigrantes y concentran el mismo porcentaje de remesas, carece de una contraparte donde se originan los envíos de recursos: Estados Unidos.
"Las remesas son un paso, pero llevar Banorte para atenderlos de una forma integral puede ser una propuesta de valor también interesante", destacó Peña.
La adquisición de la remesadora camina rápido, y ya se han analizado tres candidatos: uno en Florida, otro en Nueva Jersey y el tercero en California, "uno de ellos a la venta".
Las conversaciones con los tres ya comenzaron "para ver la posibilidad de llegar a un arreglo de precio" y el director general de Banorte cree que en los próximos doce meses "es factible que concluya la compra".
Con el banco, que llevará el nombre de Banorte, el proceso será más lento, en parte porque la obtención de permisos de regularización en Estados Unidos "es muy larga".
Pero, aunque todavía están en fase preliminar, aseguró que saldrá humo blanco entre 12 y 24 meses.
"Hemos visto seis bancos, tres en California y tres en Texas, no estamos ni en pláticas con ellos todavía", dijo.
Ninguno de ellos está a la venta, pero igual Banorte está haciendo los análisis y "hay cuatro o cinco" que han "gustado mucho" a los ejecutivos mexicanos.
Actualmente, Banorte está presente en el mercado de remesas a través de alianzas con Citizen South Bank (Carolina del Sur), un banco regional pequeño con cajeros en los supermercados, y Wells Fargo, un gigante con 3.500 sucursales en EEUU con presencia muy fuerte en Texas y California, donde se concentra la mitad de los inmigrantes mexicanos.
"Wells Fargo dio el mensaje de que se pueden abrir cuentas siendo inmigrante ilegal, hicimos una alianza con ella y cualquier persona que tenga cuenta con ellos puede mandar dinero a cualquier cuenta de Banorte y es mucho más barato", destacó.
El grupo financiero también está haciendo esfuerzos en México para atraer como clientes a los destinatarios de las remesas, el 72 por ciento de ellos mujeres, con la esperanza de transformarlos en clientes que usen cada vez más productos y servicios del banco.
Para ello lanzaron la tarjeta "Enlace Express", sin pago por el plástico, comisión de apertura ni anualidad.
La apuesta es que el mercado de remesas, tarde o temprano, migrará desde el uso del efectivo, que actualmente acapara el 95 por ciento de las transferencias, a uno de "cuenta a cuenta" bancaria.
"Al final los inmigrantes se van a convencer de que abrir una cuenta en EEUU es una buena apuesta, se les va a quitar el miedo a los bancos, a la 'migra' (autoridades migratorias) y la van a abrir", concluyó Peña. EFE
mm/jrm/gt/jla