
Los bancos que compran saldos de tarjetas de crédito excluyen de estos programas a los deudores que se encuentran en mora.
Es decir, estos planes se dirigen solamente a personas con historial de crédito limpio que deseen mejorar sus condiciones como deudor.
Por el contrario, las personas con dificultades para pagar solo pueden acceder a acuerdos de pago, cuotas diferidas o el traslado a otros préstamos, una vez que aporten una garantía.
La compra de saldos consiste en la cancelación de un saldo deudor con una entidad financiera, a cambio de adquirir una nueva deuda en otra entidad.
Generalmente, la nueva tasa es más baja que la pagada en la operación anterior.
Los bancos Nacional, de Costa Rica (BCR), Popular y Bancrédito dan la posibilidad de mudarse a tarjetas de crédito propias, por medio de compra de saldos, siempre que el dueño de la deuda con otro banco esté al día.
Pero la opción para los saldos en mora, aquellos que vieron mermada su posibilidad de pago, se limita a un arreglo de pago.
Las personas morosas acrecientan su deuda, pues los intereses no se detienen.
“Los intereses corren, no se pueden condonar. Como somos un banco, no es posible dejar de cobrar capital más intereses completos”, dijo Jorge Bonilla, director de Banca de Medios Electrónicos del Nacional.
Dentro de las justificaciones que dan las personas cuando entran en estado de morosidad está la pérdida del empleo.
“Hay diversas excusas: que no les pagaron en la fecha indicada, no les dio tiempo de llegar al banco, o que están sin trabajo o son clientes muy inestables a nivel laboral”, dijo Arnoldo Trejos, subgerente Comercial de Bancrédito.
Según este banco, la mayoría de los clientes morosos tiene varias tarjetas de crédito, especialmente, con bancos privados.
En total, a julio, los habitantes debían ¢472.000 millones en créditos de tarjetas a los bancos y, de este monto, casi ¢61.000 millones estaban vencidos o en cobro judicial.
De acuerdo con la Sugef, los créditos vencidos se dan cuando el prestatario “está en mora con alguna cuota de capital y/o intereses”, y en cobro judicial, cuando el caso ya está en los juzgados.
La Sugef no publica la morosidad en tarjetas por el número de días, como lo hace con la total.
La morosidad en las tarjetas es menor que la total en el sistema bancario a partir de un día de atraso, que alcanzó en junio un 17,5%.
Por banco, BAC San José es el que tiene el mayor monto de créditos vencidos o en cobro judicial porque también es el que más presta por esta vía.
Comparado con el total prestado, el BAC San José se ubica entre los que tienen las morosidades más bajas (un 7,2%).
Los bancos más pequeños en el mercado de tarjetas, como Cathay y Lafise, enfrentan las morosidades más altas al comparar los montos vencidos, o en cobro judicial, respecto al total (33% y 26,5% respectivamente).
Entre los cinco bancos más grandes en el mercado, el Nacional es el que ha enfrentado un incremento en la morosidad en los últimos 12 meses (pasó de 11% en julio del 2009 a 13,5% en julio del 2010).
El subgerente general de Banca de Personas, del Banco Nacional, Juan Carlos Corrales, explicó que es una repercusión de la crisis y que también influye que la baja en el precio del dólar reduce el saldo de la cartera cuando se traslada a colones, lo cual tiende a concentrar los indicadores de morosidad.