Tokio, 1 mar (EFE).- Daiwa Bank y Asahi Bank, las dos principales entidades bancarias del grupo Resona, se han fusionado hoy para crear Resona Bank y Saitama Resona, informaron hoy fuentes del grupo.
Según las fuentes, las dos nuevas entidades operarán como subsidiarias pertenecientes en un cien por cien a Resona Holdings Inc.
A diferencia de los cuatro principales bancos japoneses, que sirven tanto a grandes empresas como a particulares en todo el país, los bancos del grupo Resona se dirigirán a pequeñas compañías y a individuos a nivel regional.
Resona Bank, con sede en Osaka, la segunda ciudad de Japón, se ha convertido en la mayor entidad del grupo, con una red de 367 sucursales -de las que 181 han sido absorbidas de Daiwa y Asahi-, una plantilla de 13.000 empleados y un capital de 443.100 millones de yenes (3.755 millones de dólares).
En cuanto a Saitama Resona Bank, nacida en la provincia de Saitama, vecina a Tokio, cuenta con 113 sucursales -100 heredadas del banco Asahi-, 3.000 empleados y un capital de 50.000 millones de yenes (424 millones de dólares).
En un intento de sumarse al esfuerzo generalizado entre los principales bancos por revitalizar sus bases de capital y hacer frente a los efectos perniciosos de la liquidación acelerada de los impagados crediticios, Resona Holdings ha decidido tomar acción en este sentido.
Esta medida responde al programa de revitalización financiera que presentó el Gobierno el año pasado para que los bancos rehabiliten cuanto antes a los grandes prestatarios en situación crítica y aceleren la liquidación de los créditos no productivos.
El pasado jueves el grupo anunció que fortalecerá su capital en 100.000 millones de yenes (847 millones de dólares) de cara al final del año fiscal 2002 el próximo 31 de marzo, con la cooperación de sus socios Crédit Agricole, de Francia, y Bank of East Asia, con sede en Hong Kong.
Japón atraviesa por una grave crisis financiera en la que los principales bancos sufren los excesos de especulación cometidos durante la llamada "burbuja" económica en la década de los ochenta, que ha resultado en una plaga de multimillonarios créditos incobrables. EFE
to/jac/ik