
Para el expresidente del Banco Central, Eduardo Lizano, esta entidad debería considerar la posibilidad de sacrificar un poco la inflación a cambio de impulsar una mayor producción y empleo.
A continuación, un extracto de la conversación sostenida con Lizano el pasado martes.
La parte internacional me sigue preocupando. Es verdad que la crisis, en su parte fundamental, se acabó, pero no se ha logrado una recuperación significativa.
“Eso es importante para nosotros desde dos puntos de vista. La demanda internacional no va a ser muy sólida y nosotros vivimos de exportar, y la otra cosa es que los programas de estímulo que ha adoptado, sobre todo, Estados Unidos, mantienen las tasas ridículamente bajas. Eso quiere decir que los flujos del capital del centro a la periferia siguen siendo un elemento importante. La consecuencia que tiene es la apreciación de las monedas de esos países que afecta su competitividad y posibilidades de crecimiento”.
Un análisis de 800 años de crisis económicas concluye que las crisis generalizadas, que se originan en el sector financiero, duran más que las que se originan en el sector real. Eso es historia, en realidad cada crisis se va a comportar de manera diferente.
Hay ciertos tipos de apreciación que son convenientes para el país. Cuando un país crece muy rápidamente, cuando la productividad del país crece, los términos de intercambio son beneficiosos. Entonces, ahí no es solo inevitable, sino conveniente, la apreciación porque el aumento de productividad y en la producción ayudan a absorber la apreciación.
La segunda, independientemente de la discusión jurídico-técnica, es una medida que tiene muy pocos dientes porque usted puede formalizar los préstamos fuera del país.
Si usted pone un impuesto a los intereses que usted paga en el extranjero, ya sea con bancos o compañías proveedoras, lo que sea, entonces ahí está encareciendo la tasa en el extranjero.
Ahí hay que hacer justicia: una es hablar desde afuera y otra desde adentro. Ahí lo que habría que hacer es enterarse bien de cuál es la situación.
“Lo que se dice es que es una apreciación justificada, pues lo que sucede es porque todos los sectores de servicios están aumentando violentamente”.
Lo primero es tratar de tener claridad sobre cuál es la naturaleza del fenómeno porque, ante una apreciación justificada, la respuesta es muy diferente que ante una apreciación injustificada.
A lo mejor lo han intentado, pero no lo han logrado. Otra gente dice que tiene que ver con el narco. A esos yo les creo menos porque nuestro mercado es muy pequeñito. Costa Rica es puente de mercadería, pero no de fondos.
Es cierto que, en el caso de Chile, el costo de la compra de reservas se le pasa al ministro de Hacienda. En otros países con superávit fiscal se puede bajar la tasa de interés sin problema. Aquí, con 5% de déficit, cuidado que las tasas no vayan para arriba. Hay que reconocer que el Banco Central está más amarrado; eso no quiere decir que no se pueda hacer nada. Lo que sí es complicado es el trago amargo que los banqueros nos tenemos que tomar de vez en cuando, de tomar medidas que no nos gustan.
Yo no estoy adentro, no tengo toda la información, pero sí es una cosa que el Banco debería considerar.
“Los bancos centrales que siguen metas de inflación no utilizan un sistema de metas de inflación, sino un sistema que se llama ‘sistema de metas flexibles de inflación’: el Banco Central se deja márgenes de flexibilidad a la hora de establecer sus objetivos.
“Con metas de inflación flexibles, eso lo que quiere decir es que el Banco Central anda buscando dos cosas: una meta de inflación, pero anda buscando también algo que tiene que ver con producción y empleo. ¿A qué le va a dar énfasis? Eso depende mucho de las circunstancias. Antes de la crisis, el objetivo básico del banco central norteamericano era la inflación, pero hoy es el empleo”.