Por Guillermo Tovar
Bogotá, 20 mar (EFE).- Avianca, la aerolínea más antigua fundada en América y que durante 85 años ha sido la insignia de Colombia en el aire, quedó en manos de un empresario brasileño del que hasta hace dos días nadie había oído hablar en este país.
La negociación se concretó el pasado jueves en Bogotá entre el empresario petrolero Germán Efromovich -nacido en Bolivia, de origen judío-polaco y nacionalizado brasileño-, y los propietarios de la aerolínea, el Grupo Empresarial Bavaria o Grupo Santodomingo y la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.
La venta de Avianca o su alianza con un socio estratégico extranjero se esperaba desde hace varios años, debido a sus problemas financieros y a la crisis de la aviación internacional, acelerada por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU.
Sin embargo, nunca se había mencionado la posibilidad de que la adquiriera Efromovich, cabeza del grupo Sinergy, que controlará en 75 por ciento de la compañía, mientras que la Federación de Cafeteros seguirá temporalmente con el resto, con opción de venta.
En Bogotá se había confirmado el interés de varias aerolíneas en la empresa colombiana, entre ellas el grupo centroamericano TACA, COPA-Continental, de EEUU y Panamá, y LAN-Chile.
Aerovías Nacionales de Colombia (Avianca) fue fundada en 1919 en la ciudad caribeña de Barranquilla por aviadores colombianos y germanos, originalmente como la Sociedad Colombo-Alemana de Transporte Aéreo (SCADTA) y en 1940 adoptó su nombre actual.
El primer vuelo se hizo en un avión anfibio "Junkers F-13" tripulado por el alemán Helmuth Von Krohn, entre Barranquilla y el cercano Puerto Colombia, donde arrojó un saco de correo.
La compañía aérea volaba a destinos de América y Europa en 1946 y más tarde se identificó con el eslogan "Avianca es Colombia en el mundo".
El dominio del capital extranjero en la empresa emblemática de la aviación colombiana causó reacciones de nostalgia y de escepticismo, aunque el empresario se anticipó a garantizar que la firma seguirá llevado su nombre, aunque será capitalizada en 64 millones de dólares, ampliará sus rutas y será reestructurada.
"No sería inteligente cambiar un baluarte latinoamericano", manifestó Efromovich, quien concedió numerosas entrevistas a medios colombianos, a los que garantizó que "sus bisnietos volarán en Avianca".
El inversionista expresó su orgullo por haber empezado con 350 dólares un consorcio que hoy tiene 600 millones y que incluye la empresa Marítima Petróleo e Ingeniería, exploradora y constructora de plataformas petroleras.
También administra una naviera y la aerolínea Ocean Air, creada hace menos de dos años porque "en las crisis es cuando surgen las mejores oportunidades para hacer negocios exitosos", dijo.
Un experto colombiano en aviación, consultado por EFE, consideró que Efromovich "se quedó con Avianca porque necesita una punta de lanza para ampliar sus operaciones" y dijo que las demás aerolíneas citadas "no se arriesgaron a cagar con los pasivos".
Agregó que "desde hace años, el magnate colombiano Julio Marío Santodomingo, cabeza del GEB había ordenado "deshacerse" de Avianca, dadas sus elevadas pérdidas -más de 100 millones de dólares el año pasado-, para concentrarse en el negocio de la cerveza, del que es uno de los mayores productores en Latinoamérica.
Los pilotos de la empresa advirtieron de nunca conocieron la propuesta de compra del grupo Sinergy y añadieron que la venta de Avianca la tiene que aprobar un tribunal de Nueva York, ya que su filial estadounidense, Avianca Inc., se acogió al capítulo 11 de la ley de bancarrotas de EEUU el 21 de marzo de 2003.
Los aviadores señalaron que se debe garantizar el pago de 170 millones de dólares que suman sus pensiones en los próximos 20 años.
Avianca tiene una flotilla de 36 aviones conformada por 15 McDonell Douglas MD-83, un Boeing 767-300, cuatro Boeing 767-200, seis Boeing 757-200 y 10 Fokker 50, estos últimos para vuelos regionales, todos obtenidos en arrendamiento financiero.
Mientras tanto, Ocean Air tiene siete pequeños aviones Embraer Brasilia 120 y tres Fokker 50 que vuelan a unas treinta ciudades de Brasil. EFE
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