Washington. La Comisión de Vigilancia del Mercado de Valores y ocho comités del Congreso investigan la trama fraudulenta que llevó al colapso de Enron, una de las compañías más admiradas de EE, UU., y actualmente en la mayor bancarrota de una corporación.
La Enron Corporation, un gigante de la energía y las finanzas con base en Houston, Texas, que controlaba conducciones de gas natural, plantas eléctricas y gestión de aguas, estaba tasada en $60.000 millones por el Mercado de Valores, pero sus acciones se han devaluado en un 99 por ciento.
Muchos de los 20.000 empleados de la firma perdieron todos sus ahorros, depositados en valores y acciones de la compañía, y cerca de 5.000 perdieron sus empleos cuando el 2 de diciembre anterior Enron se declaró en bancarrota.
La Bolsa de Nueva York suspendió el martes sus transacciones y las acciones de la firma, que se vendían a $84 , no llegan ahora a $1.
El Congreso investiga si Enron defraudó a los inversores exagerando beneficios y ocultando pérdidas y deudas.
La investigación se centra ahora en conocer por qué un auditor de la firma Andersen, que controlaba las finanzas de Enron, comenzó a destruir documentos contables en octubre al conocer que la SEC proyectaba realizar averiguaciones.
El auditor de Andersen fue despedido y se puso en cese a otros tres.
Según el diario The Washington Post , los "daños colaterales" pueden poner en entredicho a la firma Arthur Andersen, una de las cinco grandes en auditorías.
Además, el semanario Newsweek apuntó que la onda expansiva de la investigación puede poner bajo la lupa a J.P. Morgan y Citigroup, dos bancos que mantenían relaciones como prestamistas, socios comerciales, inversores, asesores y financieros bancarios.
Las investigaciones deben determinar asimismo el papel desempeñado por Kenneth Lay, el presidente de la firma, quien fue informado en agosto del pasado año por empleados de la empresa del riesgo que se corría.