Algunas asociaciones solidaristas fueron más allá de sus actividades propias de administración de fondos para convertirse en dueñas de empresas.
Un ejemplo es la Asociación Solidarista de Empleados de la Caja Costarricense de Seguro Social (Aseccss), considerada la más grande de Latinoamérica, con un poco más de 20.000 afiliados actualmente.
Esta agrupación es dueña del hotel y villas Nacazcol, en Guanacaste, del centro de recreo Los Jaúles, en Coronado, y tiene su propia agencia de viajes.
Las ganancias de estas empresas aumentan los dividendos y los servicios para los asociados. Este año se repartirán ¢4.750 millones entre ellos.
La asociación de los empleados de Holcim se encarga del transporte de los productos, mientras la del Pelón de la Bajura participa en la recolección del arroz de la empresa.
Los servicios también son muy variados. La asociación de Pipasa desarrolla un plan de vivienda para sus asociados, siguiendo los pasos de algunas otras en este campo.
Los trabajadores de Baxter desarrollaron, por medio de la asociación, una clínica odontológica para prestar servicio a agrupaciones del ramo en el parque industrial de Cartago, informó el Movimiento Solidarista.