Buenos Aires, 22 nov (EFE).- En un gesto inédito, un arzobispo argentino dio una garantía de fianza para lograr la excarcelación del banquero Francisco Trusso, condenado a ocho años de prisión por maniobras fraudulentas, informa hoy la prensa local.
Trusso, acusado de cometer un fraude de 300 millones de dólares que a comienzos de 1998 desembocó en la disolución del Banco de Crédito Provincial (BCP), del que fue vicepresidente, salió anoche de una prisión situada a las afueras de Buenos Aires.
Su liberación se produjo después de que ayer, viernes, el arzobispo de la ciudad de La Plata, monseñor Carlos Aguer, se presentó como avalista del imputado por un millón de pesos (unos 345.000 dólares).
La juez Marcela Garmendia señaló que Aguer comprometió sus propios bienes para garantizar la libertad de Trusso y también sostuvo que su responsabilidad es que el ex banquero se presente en los tribunales cada vez que sea citado.
La magistrada aceptó al arzobispo como fiador sin ningún otro requisito para darle trámite a la caución y advirtió de que si el ex directivo del BCP se declara en rebeldía, se ejecutará la fianza y será Aguer quien deba pagarla.
Al ser consultado por periodistas a la salida de los tribunales, donde llegó en una lujosa camioneta todo terreno, el prelado dijo que "si tuviera que dar algún tipo de explicación a la comunidad católica lo haría desde el púlpito y no por medio del periodismo".
Trusso fue detenido en agosto de 1999 en Brasil, país al que había huido después de que en 1997 la justicia argentina librase una orden de busca y captura en su contra como presunto autor de delitos de estafa y asociación ilícita.
Aunque había dado su consentimiento para ser extraditado a Argentina, el miembro de una familia con fuertes vínculos con la Iglesia Católica argentina y el Vaticano escapó cuando fue llevado a un hospital de Sao Paulo, sin ninguna medida de seguridad en diciembre de 2000.
Volvió a ser apresado en agosto del año siguiente en la ciudad argentina de Miramar, a unos 450 kilómetros al sur de Buenos Aires. EFE
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