La nueva legislación reforzará el control en las auditorías, endurecerá los castigos para los ejecutivos corruptos y aumentará la responsabilidad de los altos funcionarios en los estados financieros.
El texto fue acordado el miércoles pasado por un comité formado por senadores y miembros de la Cámara de Representantes.
Presión
El propio presidente, George W. Bush, presionó al Congreso para que aprobara la ley, luego que en los últimos meses trascendieran las revelaciones de prácticas contables irregulares que provocaron pérdidas en los mercados de valores de más de $7 billones desde marzo del 2000.
La ley, que fue muy bien recibida en las bolsas de Wall Street, es considerada un importante y provechoso primer paso en las reformas corporativas.
No obstante, algunos críticos han manifestado que se debe hacer aún más para restaurar la confianza de los inversores.
Sin embargo, otros analistas han comparado esta iniciativa con las enérgicas medidas que se aplicaron tras el derrumbe bursátil que antecedió a la depresión de los años 30.