
La escasez y el incremento de precios del hierro no solo han causado impacto en el sector de al construcción por el uso de varilla, sino que también han creado problemas para quienes trabajan en otros sectores relacionados con el metal.
Desde los constructores de grandes estructuras hasta quienes confeccionan carretillos han visto cómo los pedidos para sus negocios caen sensiblemente.
En un sondeo realizado por la Cámara de Industrias (CICR) en asocio con la Asociación Costarricense de la Industria Metalmecánica (Asometal) entre talleres, los involucrados hablaron de incremento de costos, racionamiento y escasez de materia prima y de reducción de la demanda, según confirmó Carlos Montenegro, de la CICR.
La presidenta de Asometal, Ángela García, mencionó que incluso tienen noticia de una pequeña industria productora de carretillos que planea cerrar temporalmente sus puertas ante la imposibilidad de ofrecer sus productos a un precio que resulte competitivo.
Los problemas con la falta y con el incremento del costo del acero son de alcance internacional y empezaron a evidenciarse con más fuerza desde principios de este año.
Se ha mencionado entre las causas el hecho de que China está demandando enormes cantidades del metal para enormes proyectos de infraestructura.
Inmanejable
Carlos Vargas, propietario del taller Invago, relató que todavía a finales del año pasado contaba con tres soldadores y dos ayudantes, pero en este momento debe trabajar solo.
Mencionó que los pedidos de las rejas y portones, que son su fuerte, “vienen en picada” y los clientes solo contratan los trabajos indispensables.
Por la lámina metálica (punta de diamante) que en diciembre pagaba ¢14.000, ahora debe desembolsar hasta ¢26.000, y ese precio se traslada al consumidor, dijo Vargas.
La inestabilidad de los precios ha obligado a Estructuras Heredia a utilizar cotizaciones que no se pueden extender más allá de 15 días.
Según Fernando Pérez, de esa empresa, la cantidad de trabajo ha disminuido un 30% desde fines del año pasado.
Las vigas IPN, usadas para la estructura de edificios metálicos, subieron hasta más de 15%, y a la gente le da temor que, tras invertir tanto, el precio vuelva a bajar, agregó.
Un funcionario de una empresa que importa y distribuye metales, indicó que, en promedio, los aceros se han incrementado en 50%, lo que da muy poco margen para buscar ganancias.
El acero al carbono en láminas de un cuarto de pulgada, uno de los materiales más usados en la industria, pasó, en un lapso de menos de tres meses, de ¢32.000 a ¢48.000.
Sí, pero...
Aunque en el mercado internacional hay acero, las importaciones se han vuelto muy difíciles, confirmó Juan Carlos Abarca, de Aceros Vargas.
Mencionó que los tiempos de entrega que hace unas semanas eran casi inmediatos, ahora son hasta de tres meses.
No obstante, no es venta en firme, sino que el importador es colocado en la fila de interesados en adquirir el metal.
Además, existe la expectativa de que, en este mismo año, los precios bajen mucho, por lo que nadie quiere montar inventarios de producto con costos actuales.
Por eso mismo, agregó Abarca, las compras en este momento no se hacen en volúmenes mayoristas, y esto limita el poder de negociación con el productor.