A usted le pueden cobrar un precio altísimo por una vivienda en condiciones mediocres o le podrían alquilar la casa perfecta a un precio muy bajo. En materia de arrendamientos, no hay ninguna norma que determine la relación entre precio y calidad, más allá de la negociación entre las partes.
La Ley general de arrendamientos urbanos y suburbanos, establece obligaciones en cuanto a los aumentos, las reparaciones, las garantías, los plazos y otros, pero éstas rigen a partir de la firma del contrato. Antes de esa etapa, no hay requisitos.
El único es que las edificaciones cuenten con los servicios básicos de acueductos, electricidad e instalaciones sanitarias. Por ello, a veces las variaciones en los precios no garantizan que sean acordes con las diferencias de calidad. (Vea recuadro aparte.)
Distorsiones
A criterio del presidente del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, Olman Vargas, hay distorsiones en el mercado. Estas se deben, en parte, al crecimiento de la actividad económica en el centro de
San José, por lo cual muchos alquileres son más altos de lo que deberían. De acuerdo con él, las condiciones que deben tomarse en cuenta son el acceso a los servicios (como centros comerciales, bancos y escuelas); el ingreso a la zona (transporte público y carreteras); estructura (grietas en paredes y techo o desajustes en ventanas y puertas) y sistema mecánico (cables eléctricos entubados y acueductos en buen estado).
Estas condiciones deben incidir en el monto del alquiler pero, como los propietarios las cuantifican de diferentes formas, la única opción de los consumidores es buscar muchas opciones y comparar, expresó Vargas.
Como muestra de las diferencias, se puede revisar la sección de Económicos de la edición de ayer de este diario, en la cual se ofrecieron, entre un total de 146 opciones, tres casas en Alajuelita, Heredia y Guadalupe.
El aviso de cada una ofreció tres dormitorios y cochera, pero los precios por mes eran ¢57.000, ¢145.000 y ¢90.000 respectivamente.