Roma, 1 mar (EFE).- El nuevo presidente de Fiat, Umberto Agnelli, se plantea "dar un paso atrás" en la actual estrategia del Grupo para poder sanearlo y relanzarlo, de manera que a medio término "podamos dar dos pasos adelante" y recuperarse de la difícil situación financiera.
Agnelli asumió ayer viernes la presidencia de Fiat, como en el pasado hicieron su abuelo, fundador de la saga empresarial, y su hermano Giovanni, fallecido el pasado 24 de enero.
El Consejo de Administración conoció la dimisión de Paolo Fresco y su sustitución por Umberto Agnelli, "cabeza" del clan familiar que controla el 30,4 por ciento del capital de la empresa automovilística, de la que ayer se supo que cerró 2002 con unas pérdidas de 4.263 millones de euros.
Los gastos extraordinarios para la reestructuración de Fiat Auto -el sector de turismos- que ha supuesto la pérdida de 1.050 millones, la mala marcha de la Bolsa (690 millones) o la devaluación de varias áreas del Grupo (300 millones) han sido algunas causas de las pérdidas, aparte de que la facturación total también se ha reducido hasta los 55.649 millones de euros (un 4 por ciento menos).
Por sectores, se ha confirmado que el peor ha sido Fiat Auto, que el año pasado perdió 1.343 millones de euros como consecuencia de la debilidad del mercado, que ha supuesto un descenso de las ventas del 11,1 por ciento, con una facturación de 22.147 millones (un 9,4 por ciento menos).
Junto a Umberto Agnelli se ha incorporado a la dirección como consejero delegado Giuseppe Morchio, que ha desarrollado una larga carrera en Pirelli y que "tiene la capacidad adecuada para afrontar los problemas que tenemos delante", según afirma el nuevo Presidente en una entrevista que hoy publica "La Stampa", en la que los Agnelli también tienen la cuota de control.
Fue el propio Giovanni Agnelli, antes de morir, quien pidió a Umberto que aceptara ser presidente de Fiat, como ha reconocido el propio interesado, quien no oculta que en la actual situación "existen riesgos. La tarea es difícil, pero tengo buenos colaboradores y a mi espalda el apoyo de las instituciones, los bancos y los agentes sociales".
La intención de Umberto Agnelli es asegurar la continuidad operativa respecto al anterior equipo, pero "será necesaria una estrategia convincente para los accionistas y los inversores y que los recursos que se apliquen activen un circuito positivo".
Por eso niega que su actitud sea la de "tapar agujeros" sino mirar a largo plazo, aunque en estos primeros momentos de gestión buscará dar un mensaje de compromiso y estabilidad, así como la disposición a poner recursos económicos para el relanzamiento.
Por lo pronto la primera medida del Grupo será suscribir 3.000 millones de euros en la ampliación de capital que tendrá un máximo de 5.000 millones.
Fiat ya ha dado a conocer que ha vendido a una inmobiliaria diversos edificios por 267 millones de euros, entre ellos el "Lingotto" de Turín, la histórica sede construida en 1926 para albergar el Consejo de Administración.
Asimismo, en breve venderá Fiat Avio, dedicada al sector de la aviación, que el año pasado ha tenido beneficios por 210 millones de euros, así como la aseguradora Toro, que ha ganado 147 millones y los ingresos llegarán antes de septiembre próximo.
Estos son los "pasos atrás" a los que Agnelli alude en la entrevista, así como el plan de ajuste de finales del año pasado, con un drástico recorte de la producción y un recorte de plantilla de 8.100 empleados.
Con ello se contribuirá a rebajar aún más el endeudamiento neto del Grupo, que ha pasado de los 6.000 millones de euros de diciembre de 2001 a 3.800 millones doce meses después, para cumplir uno de los requisitos del acuerdo de julio de 2002 con los bancos que prestaron 3.000 millones de euros.
Las entidades acreedoras no han hecho comentarios oficiales sobre el cambio de dirección y las primeras medidas de la nueva, a la espera de que se desarrollen.
Mientras tanto, desde el ámbito sindical, el secretario general de CISL, Savino Pezzotta, pidió la reapertura de los contactos al máximo nivel y se mostró satisfecho por la implicación de la familia Agnelli en la crisis de la empresa, no sólo con la llegada de Umberto como presidente sino también con la decisión de aumentar el capital. EFE
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