
Tokio. AFP La quiebra de Japan Airlines (JAL), presentada el martes, obligará a la compañía nipona a renunciar a parte de su mercado para continuar en funcionamiento, una situación que saborean sus rivales extranjeros, ávidos de quedarse con sus rutas y sus horarios más lucrativos.
En los papeles, JAL vale hoy en día menos que uno solo de sus Boeing 747, aunque sus derechos de aterrizaje y despegue del aeropuerto de Tokio constituyen un verdadero tesoro.
Las estadounidenses American Airlines y Delta Air Lines ya han desatado una feroz batalla para ofrecer su asistencia a JAL, a cambio de colaboraciones en áreas como la de los vuelos de código compartido.
De acuerdo con informaciones de prensa, es Delta la que está ganando el pulso, y ya invitó a JAL a sumarse a la alianza SkyTeam, que integran también Air France y la holandesa KLM y no cuenta con ningún miembro japonés.
Delta ofrece a JAL $1.000 millones, de los cuales $500 millones en forma de inyección de capitales.
Para intentar persuadir a JAL de quedarse en la alianza Oneworld, a la que ingresó en el 2005 y que reagrupa, además, a British Airways y la australiana Qantas, American Airlines propuso de su lado $1.400 millones.
“Es una carrera desenfrenada hacia los mercados y los horarios que querrían adquirir para colocar vuelos de código compartido a cuenta de JAL”, explicó Andrew Miller, exresponsable de Air New Zealand.
“Las alianzas piensan sacar algunas ventajas de una colaboración estrecha con JAL. La reestructuración llevará dos o tres años y durante ese tiempo podrán rapiñar un poco de carne del cadáver”, agregó Miller.
Lo que hay en juego es aún más importante desde que Japón y Estados Unidos firmaron en diciembre pasado un acuerdo de “Cielos abiertos”, que facilitará los vuelos transpacíficos de código compartido entre las compañías de ambos países.
Si JAL se pasa a SkyTeam, es “altamente probable que sus vuelos a Estados Unidos sean reemplazados por los de Delta”, señaló el experto Yasuhiro Matsumoto, de Shinsei Securities.
JAL, la primera compañía aérea del continente asiático, endeudada y afectada por grandes pérdidas, se declaró el martes en quiebra e inició un severo plan de rescate que incluirá la supresión de unos 15.600 empleos. La excompañía nacional cubre, además, más del 40% de las líneas interiores de Japón.