
Chicago y Madrid. AFP y EFE. Las zonas de pesca del planeta están en peligro, pero pueden ser salvadas si las autoridades actúan para regular la pesca comercial, sostiene un nuevo y amplio estudio.
Según esta investigación divulgada en la última edición de la revista Science , el 63% de las reservas estimadas de peces en el mundo necesitan ser reconstituidas para evitar la desaparición de especies vulnerables.
“En todas las regiones seguimos constatando una tendencia inquietante hacia un derrumbe creciente de las existencias”, afirma el principal autor del estudio, Boris Worm, de la universidad canadiense Dalhousie.
“Pero este estudio muestra que nuestros océanos no son una causa perdida”, añadió.
En efecto, según el estudio, en varias regiones de Estados Unidos, en Islandia y en Nueva Zelanda se han logrado avances importantes para reconstituir las reservas devastadas por décadas de sobrepesca, poniendo en marcha estrategias de gestión prudentes.
La mitad de las diez zonas de pesca analizadas en el estudio lograron así disminuir la tasa de explotación (proporción de peces pescados), principal causa de desaparición de los peces.
“Esto quiere decir que la gestión en estas zonas abre el camino a un restablecimiento ecológico y económico. Es solo un inicio, pero esto me da la esperanza de que tenemos la capacidad de controlar la sobrepesca”, explicó Worm.
Límites. El experto subrayó , no obstante, que el análisis, el más vasto hasta ahora, se centró principalmente en las zonas de pesca de los países desarrollados, donde se recolectan datos de largo plazo sobre la abundancia de peces. Esto quiere decir que el riesgo de reducción de las reservas podría ser aún mayor en las otras zonas.
Pese a todo, el estudio revela que algunas estrategias permitieron proteger y restablecer las reservas pesqueras.
Por ejemplo, en Kenya, el uso de redes que permiten a los peces pequeños escapar y el cierre de algunas zonas a la pesca permitieron aumentar el tamaño y la cantidad de peces disponibles e incrementar los ingresos de la pesca.
En numerosas zonas, no obstante, la tasa de captura deberá reducirse a la mitad para preservar las reservas de peces, comentó Worm en una conferencia de prensa telefónica.
Las cuotas de capturas, la gestión pesquera, el cierre estratégico a la pesca, la creación de zonas, la selección de artes de pesca y los incentivos económicos son algunas de las medidas que resultan más prometedoras.
Una de las principales recomendaciones de los científicos es limitar la pesca a niveles por debajo de las capturas máximas sostenibles, que permiten a la especie recuperarse.
Este nivel, aceptado internacionalmente, “debe ser interpretado como un límite máximo absoluto y no como un objetivo”.
Y se subraya que, “ aunque la elección a veces puede ser dolorosa a corto plazo para los pescadores, a largo plazo beneficia a los peces, los pescadores y los ecosistemas oceánicos ” .