
La venta del esqueleto de un Tyrannosaurus rex por $50,1 millones en una subasta de Sotheby’s en Nueva York genera preocupación entre paleontólogos, quienes advierten que la comercialización de fósiles de importancia científica puede limitar su estudio cuando pasan a manos privadas, según reportaron medios como The Guardian, The New York Times, The Washington Post y la BBC.
El ejemplar, conocido como Gus, se convirtió en el fósil de dinosaurio más caro vendido en una subasta. Sotheby’s no reveló la identidad del comprador, quien obtuvo la pieza tras una puja de aproximadamente diez minutos.
Antes de la venta, paleontólogos consultados por The Guardian cuestionaron el creciente interés de coleccionistas privados por adquirir fósiles como objetos de lujo. Richard Butler, de la Universidad de Birmingham, afirmó al medio británico que un fósil que no forma parte de una colección reconocida deja de estar disponible para la investigación científica.
El mismo medio citó a Stephen Brusatte, de la Universidad de Edimburgo, quien señaló que, aunque la venta es legal porque el fósil fue hallado en un terreno privado en Estados Unidos, le preocupa que instituciones académicas y museos no puedan competir con los precios alcanzados en las subastas.
The New York Times (NYT) informó que la Sociedad de Paleontología de Vertebrados también manifestó su preocupación antes de la subasta. La organización advirtió que cuando fósiles de relevancia científica son adquiridos por particulares pueden reducirse de forma permanente las oportunidades de investigación, educación y acceso público.
En la misma línea, The Washington Post recogió un pronunciamiento de la presidenta electa de esa organización, Kristi Curry Rogers, quien expresó su esperanza de que el nuevo propietario mantenga a Gus en el dominio público mediante una donación a un museo acreditado.
No obstante, algunos especialistas consideran que las adquisiciones privadas no necesariamente excluyen el acceso del público. Según la BBC, el estegosaurio Apex, que ostentaba el récord anterior, fue adquirido por el inversionista Kenneth Griffin y posteriormente cedido en préstamo al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York por cuatro años. NYT añadió que ese acuerdo incluyó financiamiento para la investigación del fósil y la elaboración de escaneos tridimensionales disponibles para la comunidad científica.
Según Sotheby’s, Gus tiene aproximadamente 67 millones de años, mide unos 11,5 metros de longitud y 3,8 metros de altura. La casa de subastas indicó que es uno de los ejemplares de Tyrannosaurus rex más grandes y completos descubiertos hasta ahora.
El fósil fue hallado en 2021 en un rancho de Dakota del Sur. De acuerdo con el comunicado de Sotheby’s, el descubrimiento dio paso a un proceso de excavación, documentación, restauración y montaje que se extendió durante cinco años. El dinosaurio fue nombrado en honor de Gary Licking, propietario del terreno donde se encontró el esqueleto, quien falleció antes de que concluyera el proyecto.
La excavación se desarrolló durante tres veranos, cuando las condiciones del suelo permitían trabajar, y que posteriormente fueron necesarios otros tres años de trabajo en laboratorio para reconstruir el animal. Ese proceso permitió identificar marcas de mordidas en el cráneo y fracturas cicatrizadas en algunas costillas.
Con su precio final, Gus superó el récord que mantenía el estegosaurio Apex, vendido por $44,6 millones en una subasta de Sotheby’s en 2024. Antes de Apex, el récord para un Tyrannosaurus rex correspondía a Stan, vendido en 2020 por cerca de $31,8 millones, de acuerdo con NYT.
