El 15 de noviembre, más de 66 bombas de la zona pacífica costarricense comenzarán a distribuir gasolina con un porcentaje de bioetanol para uso común.
Así, quienes viajen por esa zona y requieran gasolina recibirán biocombustible en su vehículo.
Ese cambio forma parte de un proyecto piloto de la Comisión Nacional de Biocombustibles para la aplicación, a un corto plazo, de bioetanol en los vehículos nacionales.
Ante la noticia de que los carros que viajen por el Pacífico recibirán bioetanol, las curiosidades y temores de algunos usuarios no se han hecho esperar.
¿Qué tengo que cambiar en mi auto?, ¿cuánto me costará ese cambio?, ¿y si el alcohol hace que el carro me estalle?, ¿es una opción o una imposición? Estas son algunas de las interrogantes.
Para responderlas, La Nación consultó con Willy Ulate, especialista de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), y con Marco Chaves, ingeniero de la Dirección de Investigación en Estudios de la Caña de Azúcar (DIECA), de la Liga Agrícola de la Caña (LAICA).
Ambos expertos explicaron que la aplicación de este proyecto podría ser el primer paso hacia una evolución del país en materias ambiental y económica.
En claro. Para usar bioetanol no hay que cambiarle, añadirle o quitarle nada al vehículo pues lo que varía es la composición de la "sustancia" que se usa para mejorar el octanaje de la gasolina.
Eso significa que se potencian las propiedades de la gasolina y se logra una mejor combustión interna en los motores. Así lo recalca el ingeniero Chaves.
"El bioetanol se añade porcentualmente a la gasolina normal, y funciona igual en el auto, sin mayor problema", sostuvo Chaves.
"Además, está comprobado que las emanaciones tóxicas de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles disminuyen considerablemente con el bioetanol", dijo Chaves.
Esa disminución en los residuos de la combustión significa una baja del nivel de ozono en la atmósfera, lo cual favorece al ambiente.
"Únicamente vehículos anteriores a 1980 podrían sufrir alguna imperfección por incorporar bioetanol (alcohol) a su sistema, pues el alcohol es un limpiador que puede revelar daños previos en equipos antiguos", afirmó Chaves.
Añadió que, durante los últimos 20 años, casi todos los carros que se producen vienen acondicionados para usar etanol en el motor hasta a un 10%.
Esa información es fácil de confirmarse en empresas como Volvo, Mercedes-Benz, Toyota o Renault.
Lo que cambia. Sin embargo, las gasolineras sí deberán sufrir cambios pues el agua no combina bien con el alcohol y la gasolina.
Por esto deben aislarse herméticamente las dispensadoras de biocombustible.
"Esta es de las partes que preocupan del plan piloto pues se debe procurar el aislamiento del biocombustible del agua. Esta sí podría afectar el desempeño de un vehículo", recalca el ingeniero de LAICA.
Si en un auto confluyen la gasolina, el bioetanol y el agua, esta última se asienta en el motor, de modo que lo que primero jala el mecanismo es el agua. Como esta no combustiona, el vehículo no funcionará correctamente.
Sobre los temores de explosiones producidas por la incorporación del alcohol a un vehículo, los especialistas explican que, precisamente, el alcohol es un líquido volátil menos inflamable que la gasolina de uso común.
Pros y contras. Con respecto a cómo favorece en términos generales al consumidor el uso de biocombustibles, las respuestas discrepan.
Los promotores aseguran que falta analizar los resultados del plan piloto. Aún se ignora si las leyes librarán de impuestos al bioetanol, de modo que este sea más accesible a los usuarios.
El 51% del precio de la gasolina son impuestos, y se presume que el bioetanol no estaría gravado.
"Evidentemente, aunque sea favorable al ambiente, si el precio del biocombustible no es más barato, el proyecto de bioetanol carecerá de atractivo para el usuario", recalcó Ulate.
"La iniciativa tica tiene mucho camino recorrido, tanto, que se produce y exporta alcohol (etanol) de la pureza necesaria para mezclarlo con la gasolina", explicó Willy Ulate
"Además, en nuestro país se investiga la posibilidad de utilizar el aceite de palma como sustituto del diésel", agregó Ulate.