
Los humedales del norte de Costa Rica mantienen actividad reproductiva del jabirú, una de las aves más emblemáticas y amenazadas del país. El más reciente monitoreo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) identificó nueve nidos activos y 19 pichones durante la temporada reproductiva de 2026, además de estimar una población mínima de 148 individuos.
El estudio también detectó la llegada temporal de cerca de 100 jabirúes no reproductores a la Laguna Jicote, en la cuenca del río Tempisque, durante mayo. Según los investigadores, este comportamiento confirma la importancia de los humedales costarricenses como áreas de alimentación y descanso para ejemplares provenientes de otras regiones.
“La llegada de estos individuos demuestra que los humedales costarricenses tienen un valor ecológico que trasciende nuestras fronteras. No solo albergan a la población reproductora, sino que también funcionan como refugio temporal para jabirúes provenientes de otras regiones”, indicó el investigador y profesor de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), Johnny Villarreal Orias.
La investigación forma parte del proyecto de investigación Ecología y conservación del jabirú en Costa Rica, que la UNED desarrolla desde hace más de tres décadas. El monitoreo combina la revisión de los sitios históricos de anidación con conteos simultáneos en las cuencas de los ríos Tempisque y Frío, lo que permite evaluar el éxito reproductivo y estimar el tamaño de la población presente en cada temporada.
El equipo de investigación indicó que la presencia de nueve nidos activos y 19 pichones constituye un indicador del estado reproductivo de la especie y aporta información para orientar las estrategias de conservación en los humedales del país.
Otro de los resultados relevantes del monitoreo es que más del 75% de los nidos registrados se ubican en propiedades privadas. Esta condición convierte a los propietarios de fincas en actores clave para la protección de la especie y de los ecosistemas donde habita.
Los investigadores señalaron que las principales amenazas para el jabirú continúan siendo la pérdida y degradación de humedales, la tala de árboles utilizados para anidar, los incendios forestales, el turismo irresponsable cerca de los nidos y los efectos del cambio climático.
La UNED destacó que el jabirú funciona como un indicador de la salud de los humedales, por lo que la conservación de sus sitios de reproducción también favorece la protección de numerosas especies de flora y fauna asociadas a estos ecosistemas.