
En el corazón de la Amazonia, científicos documentaron una tarántula-goliat controlada por un hongo parásito del género Cordyceps. El hallazgo ocurrió en una reserva cercana a Manaos y quedó registrado en un video que circuló con fuerza en redes sociales por su parecido con la trama de The Last of Us.
El registro muestra a una tarántula-goliat (Theraphosa blondi) cubierta por una estructura fúngica rígida de color rojo, con extremos anaranjados. El organismo responsable corresponde al hongo Cordyceps caloceroides, un parásito que afecta a artrópodos y que completa su ciclo de vida dentro del cuerpo del hospedero.
El ejemplar fue identificado por Lara Fritzsche, estudiante de Ciencias Ambientales de la Universidad de Copenhague, durante actividades de recolección del curso intensivo Tropical Mycology Field Course. La iniciativa fue organizada por João Paulo Machado de Araújo, profesor de esa universidad, y reunió a especialistas de Dinamarca y Brasil en la Reserva Ducke, en las cercanías de Manaos.
Las imágenes se difundieron esta semana por Elisandro Ricardo Drechsler-Santos, investigador de la Universidad Federal de Santa Catarina. En el video se aprecia que la coloración natural marrón dorada de la araña quedó cubierta casi por completo por la estructura del hongo.
De acuerdo con el investigador, el estado observado correspondió a la fase final del ciclo de vida del hongo. En ese punto, el parásito ya consumió los tejidos internos de la tarántula y emergió del cuerpo para reproducirse de forma asexual mediante la liberación de esporos. Esas esporas infectan a otros arácnidos de gran tamaño en la Amazonia.
Aunque el impacto visual resulta fuerte, el fenómeno es natural en ecosistemas con alta biodiversidad. Sin embargo, la documentación de estos casos es poco frecuente. El investigador explicó que registrar este tipo de organismos aporta información clave para comprender la diversidad de hongos y el estado de conservación de los ecosistemas brasileños.
La popularidad del video se relacionó con la similitud del hongo real con el parásito ficticio de The Last of Us. En esa historia, una versión mutada de Cordyceps logra infectar a los humanos y controlar su comportamiento. En la naturaleza, estos hongos sí alteran la conducta de invertebrados como hormigas, orugas, escarabajos, grillos y arañas.
El proceso inicia cuando las esporas microscópicas entran en contacto con el exoesqueleto del hospedero. Tras germinar, el hongo penetra el cuerpo mediante acción mecánica y enzimática. Luego se desarrolla internamente y se dispersa a través de la hemolinfa y los tejidos.
Investigaciones recientes indicaron que, en la mayoría de los casos, el hongo no invade directamente el sistema nervioso central. En su lugar, rodea el cerebro y los ganglios nerviosos y libera metabolitos secundarios, como alcaloides y compuestos neuroactivos. Estas sustancias interfieren en la comunicación entre neuronas y músculos.
Ese control químico permite modificar las respuestas motoras y sensoriales del hospedero sin causar una muerte inmediata. El resultado es la aparición de comportamientos anormales específicos que favorecen la reproducción del hongo. En algunas hormigas infectadas, por ejemplo, el insecto abandona su rutina, asciende a hojas o ramas y se fija en un punto con condiciones ideales de temperatura y humedad para la dispersión de esporos.
En el mundo se conocen alrededor de 600 variaciones de estos hongos. Hasta ahora, ninguna demostró capacidad para infectar a los seres humanos. Los especialistas señalan que el contacto directo no representa un riesgo significativo, aunque recomiendan no ingerir organismos que no se conozcan.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
