Cabelleras oscuras y a la altura de las caderas predominaron ayer en el Museo Nacional de Costa Rica. Con sus miradas quietas y profundas, y sus sonrisas entre tímidas y amables, decenas de indígenas de casi todo el país se reunieron allí para iniciar las celebraciones del Día del Aborigen Costarricense, que será mañana.
La actividad se inició con poco público a las 10 a. m., pero, unos minutos después ya abundaban turistas y curiosos interesados en conocer y comprar las manualidades de los indígenas de Quitirrisí de Mora (San José) y de San Vicente de Nicoya (Guanacaste). La comunidad de Boruca (zona sur) no se presentó.
Sinfonía de sentidos. En el aire olía a chidra y a tule (materiales con el que hacen canastos), y también a arcilla húmeda. Olía además a la auténtica chicha- que es una bebida de maíz fermentado-, a tortillas hechas en horno de piedra y hasta a picadillo de chicasquil -platillo preparado con papa y la hoja de una planta que predomina en Puriscal, San José-.
¡Para qué negar que el lugar era todo un festín para los sentidos! Al tacto estaban las texturas de acabados jarrones y platos de arcilla. Estaban a la mano aretes y collares con semillas o artículos tejidos.
Por su parte, los oídos se entretuvieron con las melodías de las ocarinas (instrumentos musicales que emulan el canto de los pájaros) y los ojos fueron sorprendidos con los libros didácticos para aprender lenguas indígenas tales como el bribri, el cabécar y el térraba.
A la vista estaban los ocres, el amarillo -cuyo tinta se extrae directamente de una planta- y los trajes típicos. Estaban también los amuletos para la suerte y el amor, y los remedios para curar los males del cuerpo y los del espíritu.
No faltó la danza. El grupo Cotará -nombre de un pájaro- interpretó la danza de la caza del venado y la danza de las lapas. Esta última es un baile sagrado pues los huetares creen la lapa es quien acompaña a sus almas en su viaje al cielo.
Como si eso fuera poco, la cocina indígena y las bolsitas llenas de hojas de menta o de violeta aromatizaron los pasillos del antiguo cuartel Bellavista.
La celebración estuvo colorida pero promete aún más. El martes continuarán las actividades en el país. En el Museo Nacional y la Universidad de Costa Rica habrá conferencias sobre la situación actual de los indígenas.