Más de la mitad de la población urbana mundial vive a menos de 100 km de la costa. En esas ciudades, un sistema de circulación atmosférica ayuda a moderar el calor: la brisa marina y terrestre, un ciclo de vientos que transporta aire más fresco desde el océano hacia tierra durante el día y en sentido contrario durante la noche.
Un estudio publicado en Nature Climate Change indica que este sistema se está debilitando a medida que aumenta la temperatura del océano.
El estudio define un “día de brisa” como aquel en el que los vientos cambian de dirección entre el mar y la tierra en ausencia de sistemas atmosféricos de gran escala. Este patrón ocurre como resultado de la diferencia de temperatura entre el océano y el continente, que genera un intercambio de aire entre ambos.
La disminución de este sistema tiene efectos en el clima urbano. La brisa marina contribuye a reducir la temperatura en las ciudades, favorece la ventilación y ayuda a dispersar contaminantes. Su reducción limita estos procesos.
La investigación analizó 18 megaciudades costeras distribuidas entre 65° norte y 65° sur. Para evaluar los cambios, los investigadores utilizaron un modelo meteorológico que incorporó variaciones diarias y cada seis horas en la temperatura superficial del mar. Los resultados muestran que, en el 67% de las ciudades estudiadas, los días dominados por este tipo de circulación disminuyeron entre un 3% y un 45%.
Los datos muestran que el aumento de la temperatura del mar reduce esa diferencia térmica diaria. En las ciudades de latitudes medias, como Londres, Nueva York, Shanghái o Buenos Aires, el incremento promedio de la temperatura del mar fue de 0,73 °C (9%), lo que se asocia con una reducción cercana al 40% en la cantidad de estos días.
En ciudades de latitudes bajas, el efecto es menor. Aunque estas regiones registran más días con este tipo de circulación a lo largo del año, el aumento de la temperatura del mar es más limitado, alrededor de un 2%. En estos casos, la reducción promedio es cercana al 17%, e incluso algunas ciudades muestran incrementos entre 1% y 16%.
El análisis también identifica variaciones estacionales. En ciudades de latitudes medias, la disminución de estos días alcanza cerca del 47% durante verano y otoño, mientras que en primavera e invierno ronda el 24%.
Además, el estudio evalúa escenarios futuros. Un aumento adicional de 0,52 °C en la temperatura del mar, equivalente a cerca del 2% sobre niveles históricos, puede provocar una reducción hasta 4,5 veces mayor en regiones de alto impacto.
Los resultados muestran una relación inversa entre el aumento de la temperatura del mar y la frecuencia de estos eventos, con un coeficiente de correlación de −0,44, lo que indica que, a mayor calentamiento oceánico, menor cantidad de días con este tipo de circulación.
