
Desde ayer en el Museo de los Niños, don Quijote de la Mancha cabalga sobre un Rocinante de colores pastel, lucha contra molinos y dragones que lanzan fuego, y corteja a una Dulcinea parecida a la princesa de un cuento de hadas.
¿La razón ? En la exposición de dibujos y pinturas Quijoteando , los niños de la Blue Valley School condimentaron las aventuras del caballero andante creado por Miguel de Cervantes, con su propia fantasía.
La muestra consta de 30 obras en papel de 25 pequeños entre los 6 y los 10 años.
Entre hadas y dragones. En las paredes del museo y a nivel de la vista de un niño, el público puede observar a don Quijote en combate con un molino de viento y un dragón, creado por José Rico (9 años); o ver a Rocinante pastar mientras el caballero y su escudero caminan en busca de un castillo, pintado por Esteban Garita (9 años).
El espectador puede interesarse en la bella Dulcinea que la niña Paulina Barrón dibujó sobre un caballo y que se parece a una princesa o un hada madrina; o quizá vea la obra de Luisa Saborío, en la cual Rocinante se escapa de las páginas del libro Don Quijote de la Mancha .
Son historias creadas con pinturas, lápices de color y pedazos de revista.
Casi todos los chicos ofrecen una sola obra, pero solo Sebastián Guillén, de 9 años, tiene tres piezas. La que más le agrada a él es la creada a puro lápiz.
"Se ve más realista. A mí me gusta dibujar no solo esto, sino también caricaturas y personas de verdad", detalló.
Quijoteando nació en las clases de los niños con la artista y profesora Karla Solano.
Mientras ella les contaba las aventuras de don Quijote, los niños dejaban volar la imaginación y la capturaban en el papel.
Entre más de 800 dibujos, Solano seleccionó 100 que fueron analizados por el curador Rolando Castellón, quien escogió 30 para la muestra.