
Durante décadas el Tyrannosaurus rex se representó como un depredador de pasos pesados y postura inclinada. Su imagen dominó el cine y la divulgación científica. Nuevas evidencias cuestionan esa visión tradicional.
Un estudio de investigadores de Estados Unidos determinó que el mayor carnívoro terrestre conocido caminaba y corría apoyando primero los dedos en el suelo y no el talón. El hallazgo lo acerca aún más a las aves modernas. Los resultados se publicaron este miércoles 25 de febrero en la revista Royal Society Open Science.
La investigación analizó huellas fosilizadas y la anatomía detallada de las piernas del dinosaurio. Los autores concluyeron que su locomoción seguía un patrón conocido como toe-first. Ese mecanismo es común en gallinas, emús y avestruces.
Un depredador de hasta 10 toneladas que se movía como ave
El estudio lo lideró Adrian Boeye, estudiante del College of the Atlantic. El objetivo fue entender cómo un animal que superaba las 10 toneladas lograba desplazarse con eficiencia para capturar presas.
Modelos anteriores describían los pies del T. rex como estructuras rígidas que tocaban el suelo con la parte trasera primero. La nueva propuesta plantea lo contrario. El contacto inicial ocurría en la parte más distal del pie.
Este ajuste cambia los cálculos sobre longitud de zancada, frecuencia de pasos y velocidad máxima.
El hallazgo respalda la relación evolutiva entre tiranosaurios y aves. Las aves descienden de dinosaurios terópodos. Comparten huesos huecos, fúrcula y postura bípeda.
Pasos más cortos y mayor frecuencia
El equipo examinó rastros atribuidos a tiranosaurios. Entre ellos figura una huella de casi un metro hallada en Nuevo México. También estudiaron esqueletos de distintas edades. Incluyeron un ejemplar juvenil y el fósil conocido como Sue, expuesto en el Museo Field de Historia Natural de Chicago.
Los científicos incorporaron en los modelos el peso de la cola musculosa. Además calibraron los cálculos con datos de locomoción de aves actuales.
El resultado indica que el T. rex alcanzaba mayores velocidades al aumentar la frecuencia de los pasos y no al extender la zancada. Esta conclusión contradice representaciones populares como las del cine.
Boeye explicó en declaraciones al diario The New York Times que el animal no avanzaba con pasos cada vez más largos. Señaló que se movía con rapidez y balanceaba las piernas con agilidad. Comparó la escena con la persecución de una ave de gran tamaño.
Diferencias entre juveniles y adultos
Los modelos biomecánicos revelaron contrastes por edad. Los tiranosaurios juveniles, más livianos y esbeltos, podían alcanzar velocidades superiores a 11 m/s, equivalentes a 40 km/h.
Los adultos de gran tamaño como Sue lograban cerca de 6 m/s, unos 22 km/h. Ese rendimiento es similar al de un dragón de Komodo actual.
La diferencia sugiere que individuos de distintas edades ocupaban nichos ecológicos diferentes. Los especialistas plantean que la especie cazaba presas variadas durante su desarrollo hasta la etapa adulta.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
