
Una pequeña planta, muy común en el país, esconde un compuesto capaz de tratar la molesta infección que causa el virus herpes simplex, responsable de que aparezcan de forma recurrente ampollas en la boca y los genitales.
Los primeros ensayos en laborotario señalan que ese principio antiviral podría tener un desempeño superior al aciclovir oral, el único medicamento disponible para combatir el mal.
La planta es la Chamaecrista nictitans , perteneciente a la familia Fabaceae. Tras 14 años de investigación y el análisis de 33 especies de plantas en los Laboratorios de Microbiología de la Universidad de Costa Rica, los científicos Libia Herrero, Giselle Tamayo y Esteban Chaves identificaron el compuesto.
Este actúa al detener el proceso de reproducción del virus una vez que ya se ha infiltrado en el interior de las células de la persona. Al inhibir su multiplicación, la sustancia disminuye los brotes recurrentes del mal.
"El principio de la Chamaecrista nictitans no eliminaría el herpes (la enfermedad no desaparece), pero aliviaría sus apariciones pues lo debilitaría y disminuiría el salpullido", dijo Herrero.
Del laboratorio a la industria. Ahora, el equipo se propone iniciar la fase de pruebas en seres humanos. Su meta es elaborar un producto -que podría ser en forma de gel- que permita la aplicación del antiviral.
Para lograrlo, los científicos están en la búsqueda de fondos. "Como no es un compuesto netamente químico que se pueda producir sintéticamente en un laboratorio, las farmacéuticas no parecen interesarse", consideró Herrero.
"Quisiéramos que fuera una empresa tica la que inviertiera en la fabricación del producto para que las ganancias y beneficios sean para los costarricenses", agregó.
Incómodo enemigo. El herpes simplex es un mal común e incómodo. Se caracteriza por episodios repetidos que se desarrollan con una erupción de pequeñas ampollas, generalmente muy dolorosas, sobre los genitales o la boca.
Los lugares más habituales donde se ubica el herpes son el glande o el escroto en los hombres; la vulva, la vagina y la cérvix en las mujeres. La boca, ano y la parte interna de los muslos también pueden verse afectados por la infección.
Una vez que una persona resulta infectada con el herpes, el virus se establece en el interior de las células nerviosas, fuera del alcance de los anticuerpos, y permanece allí para toda la vida.
No obstante, el cuerpo intenta combatirlo periódicamente. Por eso, el mal a veces se mantiene tranquilo y otras se reactiva con dolor y ampollas.
Los ataques pueden ser originados por fatiga, quemaduras de sol, menstruación o estrés.
"El antiviral que nosotros encontramos reduciría la duración y severidad de los síntomas en la infección primaria y también reduciría la extensión de ataques secundarios. Además, podría sarse en una etapa preventiva", concluyó Herrero.