En los laboratorios del Instituto Clodomiro Picado, en Dulce Nombre de Coronado, varios investigadores costarricenses trabajan en la creación de antídotos contra las picaduras de abejas africanizadas y escorpiones, y el contagio de la bacteria del tétano.
Su estrategia es utilizar el mismo método que durante 35 años les ha permitido proveer a Costa Rica y el resto de Centroamérica con suero antiofídico, tanto para seres humanos como de uso veterinario.
La técnica descrita a principios del siglo XX, pero mejorada para obtener un suero más puro y que genere menos reacciones adversas, consiste en extraer el veneno de la serpiente para luego inyectarlo en un caballo.
"El veneno en el caballo se va a comportar como un cuerpo extraño; entonces, el caballo se defiende contra ese cuerpo extraño produciendo anticuerpos", explicó el microbiólogo Guillermo León.
Luego, los investigadores extraen sangre del caballo; en el laboratorio la purifican y obtienen los anticuerpos que se convertirán en el suero que puede salvarle la vida a un individuo.
Primer suero antiabejas. Bruno Lomonte, también microbiólogo del Clodomiro Picado, confía en que con la misma tecnología que se hace suero antiofídico, en Costa Rica se puede crear el primer antídoto en el mundo contra las picaduras de abejas.
"Pensamos en la posibilidad de aprovechar el conocimiento y la experiencia que había aquí en la producción de antivenenos; simplemente cambiar el veneno de serpientes por el de abeja", manifestó Lomonte.
Aunque otros grupos de investigadores se han aventurado en crear un producto así, todavía nadie lo ha logrado.
La suerte de Lomonte parece ir por otro camino. El equipo que él lidera ya ha creado, a partir de veneno de abejas adquirido comercialmente, un lote del antiveneno y lo está probando, con éxito, en animales de laboratorio.
"Estamos evaluando en ratones cuánto los protege. Si todo funciona bien, espero que en muy corto tiempo se pueda ofrecer un producto que se pueda utilizar en estudios clínicos en personas que han sido atacadas masivamente por abejas", expresó Lomonte.
Tener suero antiabejas responde a un problema real en América. Desde hace un par de décadas, las especies locales de abejas se combinaron con las africanas, lo cual provocó que variara el comportamiento de estos insectos.
En Costa Rica, cada año mueren entre seis y ocho personas por picaduras masivas de abejas. Esta es una cifra comparable con las muertes que se dan por mordeduras de serpientes; de las 600 personas que son mordidas por uno de esos reptiles, cerca del 1% fallece.
Ataque del escorpión. Contrariamente al caso de las abejas, los escorpiones (también conocidos como alacranes) en Costa Rica no son un problema de salud, pero sí son un posible problema en el futuro, dijo el biólogo Mahmood Sasa.
Los casos de picaduras de escorpión, que ocurren principalmente en el Valle Central, suelen ser leves. Salvo el posible caso de una niña en el Caribe, que murió tras ser picada por uno de estos arácnidos, no se ha reportado ningún otro fallecimiento.
No obstante, las especies de alacranes que se encuentran en el país son 'familiares cercanos' de otros que, en países como Panamá, causan problemas de salud por la toxicidad de su veneno.
Aunque existen comercialmente venenos de escorpiones que podrían servir de materia prima para elaborar el antídoto, Sasa y su equipo buscan más que un suero antiescorpión; ellos quieren conocer con detenimiento a estos arácnidos de nuestro país.
Para ello han salido al campo. De noche, han capturado a cerca de 300 escorpiones de la especie más común aquí: el Centuroide margaritatus.
Estos biólogos están en la etapa de generar el conocimiento de los hábitos de la especie y la obtención de su veneno. El siguiente paso será la fabricación del suero.
Ganado a salvo del tétano. Otra novedosa forma de utilizar la técnica de producción de suero antiofídico es en el desarrollo de un antídoto a la tóxina tetánica.
Esta crea una terrible enfermedad -en humanos y animales- que se caracteriza por atacar el sistema nervioso y causar una contracción dolorosa y permanente de los músculos.
El problema es importante en la industria ganadera y también en mascotas. Si bien existen vacunas antitetánicas para uso veterinario, este producto podría llevar una opción más económica y de producción local al problema, señaló Yamileth Angulo, directora del Instituto Clodomiro Picado.
El proyecto, que impulsa Guillermo León, se desarrolla juntamente con el Laboratorio de Bacteriología Médica, de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica.
Allí, Norman Rojas ha adaptado la técnica de producción de toxina tetánica a una escala, que aunque no es industrial, sí es suficiente para generar suficiente toxina tetánica para inyectar a los caballos.
La investigación va por buen camino. "Estamos en la etapa de escalamiento para nivel industrial", declaró León. Otro plan es utilizar los mismos anticuerpos para producir toxoides, una sustancia que podría servir para vacunar a los animales.