
La iglesia St. Wilfrid, construida hace cerca de 700 años en la localidad de Melling, en el condado inglés de Lancashire, evitó su cierre definitivo tras el hallazgo de un tesoro oculto bajo el altar. Se trataba de nueve monedas de oro con un valor cercano a 30.000 libras, equivalentes a unos $40.000.
El descubrimiento ocurrió el 3 de abril, durante los preparativos para la celebración del Viernes Santo, fecha que estaba prevista como una de las últimas ceremonias religiosas antes del cierre del templo.
La iglesia enfrentaba una grave crisis económica. La congregación estaba integrada por apenas cinco fieles. Esa cantidad resultaba insuficiente para reunir las 750.000 libras ($100.000) necesarias para ejecutar reparaciones urgentes.
Entre las obras pendientes figuraban la sustitución completa del techo y la restauración de los vitrales históricos.
El proceso para poner fin a las actividades religiosas ya había iniciado cuando la reverenda Jane Lee y un feligrés encontraron el tesoro minutos antes de uno de los últimos servicios programados.
Una caja permaneció oculta durante cuatro años
El hallazgo ocurrió cuando ambos retiraban la parte frontal del altar para preparar la ceremonia. Debajo del genuflexorio, el banco acolchado utilizado para arrodillarse durante las oraciones, apareció una bolsa plástica con una caja en su interior.
Dentro encontraron nueve monedas Britannia de oro, acuñadas por la Casa de la Moneda Real británica en 1999. Cada una tenía un valor facial de 100 libras ($135).
Junto con las monedas apareció una carta escrita en papel membretado del Ejército de Salvación, fechada el 16 de julio de 2022.
El mensaje indicaba que su autor deseaba donar las nueve monedas de oro a la iglesia de Melling. El documento estaba firmado por una persona identificada únicamente como “James, siervo del Dios vivo”.
La reverenda Lee relató al diario The Times que tanto ella como el feligrés quedaron completamente sorprendidos por el hallazgo y reaccionaron entre lágrimas, al considerar que vivían un hecho extraordinario.
Aunque el dinero obtenido con la venta de las monedas no cubrirá el costo total de las reparaciones, los responsables del templo consideran que representa un impulso decisivo para iniciar nuevas campañas de recaudación.
El caso también motivó la creación de una asociación de conservación del patrimonio, integrada por vecinos interesados en reunir fondos para restaurar la iglesia.
Según Lee, el beneficio más importante no es únicamente económico. La reverenda explicó que ahora la comunidad respalda el esfuerzo para preservar el edificio y ampliar la red de apoyo.
El donante sigue siendo un misterio
La identidad de la persona que realizó la donación continúa sin conocerse.
Un representante de la diócesis local indicó a The Times que otras tres iglesias y una escuela del norte de la Diócesis de Blackburn también recibieron donaciones similares de monedas de oro durante 2022.
Una de ellas apareció en una caja de limosnas de una iglesia de Hornby. Otra fue encontrada detrás de la puerta de un templo en Quernmore.
Hasta ahora ninguna investigación permitió identificar al benefactor.
El feligrés Gordon Park, encargado del reloj, las campanas y el jardín de la iglesia, afirmó que nadie en la comunidad relacionó el nombre de James con algún antiguo miembro de la congregación.
La reverenda explicó que el escondite pasó inadvertido durante cuatro años porque la limpieza del área se realizaba alrededor del genuflexorio, sin mover el mueble de su lugar.
Un edificio histórico con problemas estructurales
La iglesia St. Wilfrid posee la categoría de Patrimonio Histórico de Grado I, el máximo nivel de protección para edificios históricos en el Reino Unido.
El lugar donde se levanta el templo probablemente albergó una construcción religiosa antes de la conquista normanda de 1066. El edificio actual se construyó alrededor del año 1300 durante el reinado de Eduardo I y está dedicado a un monje del siglo VII.
Entre sus elementos históricos destaca un reloj fabricado por Edward Dent, el mismo relojero que diseñó el mecanismo del reloj del Parlamento británico, conocido popularmente como Big Ben.
El templo también alberga la tumba de Ann Fenwick, reconocida por su lucha en favor de la emancipación de los católicos en Gran Bretaña durante el siglo XVIII.
Pese a su importancia histórica, el mantenimiento del inmueble superó la capacidad económica de la pequeña congregación.
Cuando Jane Lee asumió la parroquia hace cuatro años y medio recibió una estimación inicial de 100.000 libras ($135.000) para reparar el techo.
Posteriormente, un estudio más detallado elevó ese monto a 450.000 libras ($600.000). Al sumar la restauración de los vitrales, el costo total ascendió a 750.000 libras ($1.000.000).
La situación llegó a tal punto que la iglesia tampoco podía cubrir su contribución anual de 7.000 libras ($9.500) a la diócesis y necesitó una autorización especial para suspender ese pago.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
