
Casi 19.000 piezas de vidrio montadas en 252 paneles dan vida al gran vitral del templo votivo del Sagrado Corazón de Jesús, en barrio Francisco Peralta, San José.
La obra está lista para llevar -mediante el arte- un mensaje de fe a los feligreses y transeúntes de ese sector capitalino.
La inauguración oficial de esta gran obra, de 217 metros cuadrados, será mañana al mediodía, con una misa solemne.
El diseño y confección del vitral estuvo a cargo de Sylvia Laks y del taller que lleva su nombre; más de 50 personas intervinieron en el proceso, que tardó 18 meses.
Arte religioso. Laks comentó que para la creación de este vitral figurativo leyó e investigó sobre la historia de santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), e hizo una alusión a las revelaciones que tuvo ella sobre Cristo y su Sagrado Corazón expuesto.
El corazón, ubicado en la esquina superior derecha de la irregular estructura, emana rayos de luz que llegan hasta las manos de la monja. De él también brota un rayo de agua y sangre, líquidos que brotaron también del costado de Cristo cuando fue traspasado en la Cruz por una lanza.
"Lo interesante del vitral es que tiene una atmósfera muy diferente, de acuerdo a la hora y la intensidad de la luz que refleje", agregó Laks.
"El vitral es un instrumento de evangelización, por un lado, muy utilizado desde la Edad Media para catequizar a las personas iletradas. Pero, en otra línea, es también una importante forma de expresión artística", señaló.
Compleja labor. Esta obra es una de las más grandes del istmo y la de mayor volumen construida en el país sobre una sola ventana.
"Por tamaño es el más grande, aunque también hay otros en vidrio pintado que, por su laboriosidad, implicaron mucho esfuerzo", comentó la creadora.
Entre las consideraciones arquitectónicas, Laks comentó que para el diseño del vitral no pensó en una obra figurativa por el carácter moderno del templo, pero la necesidad de que se representara la escena de la revelación era muy importante, así como la combinación con un diseño más libre y actual.
Uno de los principales obstáculos fue la estructura irregular y la existencia de soportes o tensores verticales y diagonales en la ventana, lo que obligó a que los paneles del vitral se idearan para suavizar las líneas y hacerlo más libre, afirmó Laks.
Cada panel consta de pequeñas piezas de vidrio de diferentes colores y tonos que se ensamblan entre sí hasta formar una pieza.
En el proceso intervinieron 12 herreros, 18 vitralistas y seis instaladores, entre otros.
Laks ha realizado vitrales en edificaciones privadas y en una serie de templos católicos en Costa Rica.
Entre sus trabajos más importantes está la restauración de las obras de la antigua catedral de Limón, que se espera estén concluidas el próximo año.