
La infiltración (inyección) local de corticoides reduce los síntomas inflamatorios de la onicocriptosis, conocida popularmente como uña encarnada. Este padecimiento representa una causa habitual de dolor tanto en adolescentes como en adultos. La información proviene de María Teresa García, quien funge como vicepresidenta del Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana en España.
Un ensayo clínico comparó la aplicación de corticoides con el método tradicional de colocar una gasa tras retirar la uña. Los resultados aparecieron en la Revista Española de Podología del Consejo General de Podología de España. La investigación formó parte de la tesis doctoral de la especialista García.
El estudio arrojó datos concluyentes sobre la mejoría de los pacientes. El grupo tratado con infiltraciones registró una disminución de la inflamación de 1,9 mm. Por el contrario, el grupo de control solo reportó una reducción de 1 mm.
La escala de dolor también mostró variaciones importantes tras el tratamiento. La reducción del dolor alcanzó los 5,5 puntos frente a los 4,8 puntos del método convencional. García explicó que el corticoide actúa de forma directa sobre el proceso inflamatorio del rodete periungueal (pliegue de piel que rodea la uña).
Esta técnica facilita una respuesta clínica más veloz que los métodos mecánicos. La administración deposita el agente antiinflamatorio con precisión en la zona afectada. Los resultados del proceso son más intensos debido a la vía de aplicación directa.
El ensayo demostró que una única infiltración representa una alternativa válida. No obstante, el procedimiento podría ser insuficiente para evitar la reaparición total de la patología. El método destaca por su utilidad en casos con dolor marcado.
La uña encarnada limita la capacidad para caminar o realizar ejercicio físico. Controlar la inflamación alivia el malestar y mejora la funcionalidad del pie. La calidad de vida del paciente constituye un objetivo terapéutico prioritario.
Los datos respaldan el uso de infiltraciones antes de considerar tratamientos invasivos. Esta investigación permite ofrecer opciones adaptadas a las necesidades de cada persona. La técnica ahora forma parte de la podología basada en evidencia científica.
Las líneas de investigación futuras evaluarán los resultados a largo plazo. También se buscará optimizar la cantidad de infiltraciones necesarias para cada caso clínico. El estudio cierra una brecha importante en el conocimiento médico actual, según indicó García.
